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Monkeygate: Ejecutivos, 10 monos y un Escarabajo

El científico que está detrás de los experimentos de las emisiones de los vehículos diésel dice que BMW, Volkswagen y Daimler sabían todo sobre estos experimentos

Por Simon Marks y Joshua Posaner, 31 de enero de 2018

politicio.eu

Imagen:motor.es

El científico alemán que está detrás de los controvertidos experimentos con monos para comprobar los efectos nocivos de las emisiones de los vehículos diésel dice que no es posible que los más altos responsables de la industria del automóvil, entre los que se encuentran BMW, Volkswagen y Daimler (Mercedes-Benz, Dodge, Chrysler, Jeep, Smart), no supieran de la realización de dichos experimentos.

Helmut Greim, que presidió la junta asesora de investigación del ahora desaparecido Grupo Europeo de Investigación sobre Medio Ambiente y Salud del Sector del Transporte (EUGT), que encargó las pruebas con los monos, dijo que los representantes de los tres fabricantes se reunían trimestralmente con su equipo para discutir el trabajo del grupo.

Los tres fabricantes de automóviles han tratado de distanciarse de las pruebas llevadas a cabo en los Estados Unidos, que incluían a 10 monos encerrados en una jaula para evaluar la exposición prolongada a las emisiones, y han culpado de ello a los empleados más jóvenes. Tanto Volkswagen como Daimler han sancionado a los empleados relacionados con los experimentos. La idea de estas pruebas, de las que informó la semana pasada The New York Times, era comprobar si los motores diésel más modernos eran más limpios que los motores más antiguos, y si los gases procedentes de la combustión de los vehículos diésel eran cancerígenos.

Los máximos responsables de Volkswagen, Daimler y BMW respondieron que no sabían nada al respecto. Eso no es cierto”, dijo Greim, profesor de 82 años en la Universidad Técnica de Munich, en una entrevista con POLITICO. También es miembro del Comité Científico de Límites de Exposición Ocupacional de la Comisión Europea.

Teníamos alrededor de tres o cuatro reuniones al año (…) A todas estas reuniones, los representantes de las diferentes empresas (BMW, Volkswagen y Daimler) siempre asistieron, por lo que han estado informados de lo que estábamos haciendo”, agregó Greim.

Cuando se le preguntó si había una relación entre los fabricantes de automóviles y su instituto científico, dijo: “Claro, ciertamente que lo hay”.

Las grandes empresas automovilísticas cofinanciaron el trabajo de EUGT antes de que finalmente cerrara en 2017.

Dando marcha atrás

El pasado martes, Volkswagen despidió a su principal lobista, Thomas Steg por las denuncias, y Bild informó que los ejecutivos sabían de estas pruebas desde mayo de 2013. Él será quien asuma la responsabilidad de este escándalo, según un comunicado del Director General de Volkswagen, Mathias Müller. Y el miércoles, Daimler despidió a Udo Hartmann, que era representante de la Empresa ante el EUGT.

Frank Hansen, gerente de BMW, formó parte del Consejo de Administración de EUGT entre 2012 y 2015, y todavía es empleado de la empresa automotriz con sede en Munich. Hans-Georg Kusznir, alguien cercano a Thomas Steg, fue el represente directo de Volkswagen en el grupo de expertos.

Volkswagen, Daimler y BMW ahora han iniciado investigaciones internas sobre este asunto, pero han insistido en que no tuvieron influencia en la realización del experimento.

Por supuesto, nos preguntamos si había habido alguna posibilidad de frenar la investigación interna en marcha”, dijo un portavoz de BMW sobre la investigación interna que se está llevando a cabo.

Las revelaciones de que los mayores fabricantes de automóviles de Alemania participaron conscientemente en las pruebas en vivo, han añadido más leña al fuego en el escándalo del Dieselgate, que ha tenido consecuencias para Volkswagen en los Estados Unidos y la UE.

El año pasado, Volkswagen se declaró culpable de los cargos federales de fraude en los Estados Unidos y tuvo que pagan más de 25 mil millones de dólares en multas, indemnizaciones y devoluciones, después de que se supiera que la empresa había instalado sistemas para reducir las emisiones de sus automóviles durante las pruebas. La UE está modificando la forma de evaluar los nuevos automóviles y está presionando a Volkswagen para compense a los propietarios de los automóviles europeos por engañar en los niveles de sus emisiones.

Los experimentos llevados a cabo con los monos en 2014, se revelaron por primera vez en una demanda presentada contra Volkswagen en los Estados Unidos, informó The New York Times. Otro nuevo informe también describe experimentos realizados con seres humanos.

Greim dijo que la idea fue de EUGT para observar los efectos de la inhalación de los gases en los pulmones. Dijo que los ensayos, realizados en Albuquerque, Nuevo México, fueron aprobados por un comité de ética.

Además del escándalo, el motor del Volkswagen “Escarabajo” utilizado en las pruebas en vivo, estaba equipado con un dispositivo trampa para que los niveles de contaminación fueran mucho menos dañinos que cuando se utilizaba en carretera. Dispositivos similares se instalaron en los sistemas de software en alrededor de 11 millones de vehículos vendidos en todo el mundo por el fabricante de automóviles.

La cuestión era mantener siempre una concentración tolerable de óxidos de nitrógeno”, dijo Greim, refiriéndose a la contaminación por dióxido de carbono emitida por los motores diésel, que es uno de los principales contaminantes de los gases de emisión. “Los experimentos con monos y con seres humanos que se han realizado no tienen nada que ver con el estudio de carcinogenicidad”.

Otros experimentos

La participación de Greim en los experimentos con monos no es la primera vez que relaciona a este científico con la realización de controvertidas investigaciones.

En el año 2015, Greim llevó a cabo un estudio revisado por pares, basándose en datos de 14 estudio sobre pruebas de carcinogenicidad en ratas, que concluyó que el glifosato, un herbicida muy utilizado en todo el mundo, y que a menudo se vende bajo la marca Roundup de Monsanto, no es cancerígeno. La Comisión Europea volvió a aprobar la comercialización de este producto químico durante cinco años más, después de una larga batalla política.

Greim también ha participado en investigaciones para evaluar los disruptores endocrinos, un producto químico muy utilizado en algunos herbicidas, y al que se culpa de alterar la actividad hormonal en los seres humanos. Greim se encontraba entre el grupo de científicos que escribió a Anne Glover, ex asesora científica del Presidente de la Comisión Europea, para quejarse del enfoque en Bruselas para establecer controles más estrictos sobre los herbicidas que contienen sustancias químicas que alterar el sistema endocrino.

Greim ha negado que sus investigaciones sean favorables a la Industria.

Estoy hablando de hechos. Hay muchas personas que no quieren ver estos hechos. Están en contra de la Industria y en muchos casos los hechos concuerdan con la posición de la Industria, pero eso no es culpa mía”, dijo.

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