"Ni la Ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho, y que no nos pase nada del otro mundo". Mentiras principales, Agustín García Calvo

Las megagranjas: el modelo estadounidense de ganadería intensiva se extiende por el mundo

La demanda de alimentos producidos a más bajo coste está llenando los campos de cobertizos industriales para procesar grandes cantidades de animales.

Por Fiona Harvey , Andrew Wasley , Madlen Davies y David Child, 18 de julio de 2017

The Guardian

“La vaquería de Noviercas, Soria, será la mayor vaquería de Europa, con más de 20.000 vacas de ordeño, 150 establos y una superficie total de 900 hectáreas para los purines y el forraje..”

La imagen popular de una ganadería con sus campos y cielos abiertos donde pastaban los animales, está dando paso a enormes cobertizos que alojan a decenas de miles de animales, con un enorme ruido y los olores que se extienden más allá de las cercas que los rodean.

Los Estados Unidos es el país donde se inició este tipo de ganadería a gran escala, una ganadería intensiva para la cría del cerdo, establos para vacas y corrales para las ovejas. Actualmente hay aproximadamente unas 50.000 instalaciones en los Estados Unidos clasificadas como Operaciones Concentradas de Alimentación Animal (CAFO), pero con otro cuarto de millón de instalaciones a escala industrial aunque por debajo de ese umbral.

Por los países en desarrollo se está extendiendo este modelo. La ganadería intensiva ofrece ventajas sobre la ganadería tradicional extensiva, con un menor coste y una atención sanitaria más eficiente para los animales, lo que redunda en unos productos más baratos. De acuerdo con la ONU, a nivel mundial las CAFOs representan el 72% de todas las aves de corral, el 42% de todos los huevos que se producen y el 55% de la producción de carne de cerdo.

En el año 2000, se estimaba que habría en el mundo unos 15.000 millones de cabezas de ganado, según el Instituto Worldwatch. El año pasado, tal cantidad había aumentado a 24.000 millones, la mayoría animales productores de huevos, carne de pollo y cerdos, producidos en las granjas de ganadería intensiva.


La ganadería no ha sido un sector muy desarrollado en el Reino Unido, pero la mayor de las personas todavía cree que las granjas son unos campos verdes en lugar de cobertizos a escala industrial. La realidad es que cada vez menos ganado es criado de forma extensiva, pasando los animales todo o casi todo el tiempo dentro de grandes instalaciones tipo almacén.

Según una investigación conjunto entre The Guardian y la Oficina de Periodismo de Investigación, al menos 789 megagranjas, que cumplen con la definición de lo que es un CAFO, ahora están establecidas en el Reino Unido, muchas de ellas propiedad de multinacionales. Se trata de una oleada de granjas de cría intensiva que ha aumentado en más de un cuarto en los últimos 6 años.

Con el Brexit, los ecologistas temen que la presión del comercio internacional aumente este tipo de instalaciones al estilo estadounidense. Los estándares agrícolas del Reino Unido han sido más altos que las prácticas ganaderas de la UE, al menos en el pasado, aunque ahora están al mismo nivel, pero en el futuro podría haber presiones para bajar esos estándares y de este modo competir con las importaciones.

Emma Slawinski, directora de campañas de  Compassion in World Farmingdijo que los problemas de las megagranjas es que sobremedican a los animales, de modo que los animales reciben antibióticos los necesiten o no. A los animales de cría intensiva se les administra de manera regular antibióticos en el alimento o en el agua, debido al mayor riesgo de que enfermen, cuando un gran número de animales se mantienen en condiciones de hacinamiento. Hay numerosas advertencias de que el uso excesivo de antibióticos en la ganadería intensiva está contribuyendo a la resistencia a los antibióticos para su uso en los seres humanos. Si los animales no pueden estar saludables en las condiciones en las que se les pone, entonces es hora de echar un vistazo a nuestros sistemas de cría de ganado.

El Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido se comprometió a resistir las presiones para bajar los estándares una vez que se produzca el Brexit. “Salir de la UE nos da una oportunidad sin precedentes para dar forma a nuestra Industria Ganadera, para que funcione en el Reino Unido y ayude a nuestros ganaderos a criar unos animales de los cuales obtengamos unos alimentos de primera clase. Estamos decididos a tener éxito en este empeño, sin comprometer el bienestar animal ni nuestros estándares ambientales, y siempre protegeremos nuestros variedades tradicionales ganaderas”.

El Gobierno se comprometió a no rebajar las normas ambientales y de bienestar animal en las granjas y dijo que mantener la seguridad y la confianza del público en los alimentos sería “su mayor prioridad”, asegurando que las subvenciones brindarían una oportunidad para comercializar productos de alta calidad en el exterior. “Esto no debiera ser una carrera hacia abajo”, dijo Defra.

Sin embargo, no sólo se han importando los métodos estadounidenses al Reino Unido, sino que la inversión también ha venido del exterior. Cargill, el gigante de la alimentación estadounidense, es ahora uno de los mayores productores dentro de la ganadería del Reino Unido, con una red de más de 100 granjas. En su planta de Grandstand Road, la empresa procesa al menos 1,6 millones de pollos a la semana. La Empresa obtuvo unas ganancias de más de 19 millones de libras el año pasado en el Reino Unido.


Moy Pork, uno de los mayores empleadores de Irlanda del Norte, es propiedad de JBS, una empresa brasileña. Tiene cuatro sitios de producción en el Reino Unido, así como otras plantas de procesamiento y granjas asociadas. La Empresa obtuvo un beneficio de más de 50 millones de libras en el año 2015.

Las granjas industriales en el Reino Unido son el pilar de las principales cadenas de supermercados y minoristas de alimentos. Tesco, Sainsburys, Morrisons, Asda y otros reciben los suministros de empresas que poseen CAFOs y granjas de cría intensiva. Por ejemplo, el proveedor de aves de corral Hook 2 Sister suministra a clientes como Tesco, Morrisons, Sainsburys, M&S y Asda, cuyos productos proceden al menos de 37 instalaciones de tipo CAFO en el Reino Unido.


Pippa Woods, de la Asociación de Ganadería Familiar, dijo: “Los ganaderos locales contribuyen a la economía en el área local, de las comunidades locales. Sin embargo, el beneficio de las grandes granjas va a parar a las grandes empresas estadounidenses”.

Los defensores de la grandes instalaciones ganaderas señalan que tienen ventajas en términos de bienestar animal: por ejemplo, la temperatura, la humedad y los niveles de luz del día pueden ser controlados, así como los depredadores y los potenciales portadores de enfermedades, como los tejones.

Pero el principal impulso de este tipo de instalaciones es el coste de funcionamiento y los precios al consumidor. Nuestra apetencia por el pollo en particular parece insaciable, representando ahora más de la mitad de la carne que se consume en el Reino Unido. Los ganaderos luchan por el coste de los piensos, los precios de la energía y la presión de los grandes supermercados, que están abocando a la desaparición a la ganadería de pequeña escala.

Según Defra, hay aproximadamente 173 millones de aves de cría en el Reino Unido, lo que nos daría unas cifras de más de mil millones de aves al año. Si estas aves fueran criadas al aire libre, necesitarían un área dos veces el tamaño de Copenhague. Y si estas aves se criaran de manera ecológica, necesitarían un tamaño equivalente al de Anglesey.

Los precios de los alimentos han aumentado en los últimos años, mientras que los salarios se han estancado, lo que significa que hay que dedicar una parte cada vez mayor a la compra de los alimentos, y las personas con bajos ingresos tienen que elegir entre carne y otros elementos esenciales, como la calefacción o la vivienda. En estas circunstancias, las medidas para mantener los alimentos baratos tienen una gran resonancia política mucho más allá de la comunidad ganadera.

Con el Brexit está aumentado la incertidumbre en todos los frentes; las inversiones de las empresas multinacionales dan seguridad a los ganaderos del Reino Unido.

Norman Lamb, Diputado liberal demócrata por North Norfolk, y ex Ministro, dijo: “Necesitamos una nueva normativa nacional más fuerte para hacer frente al panorama que emerge y sustituir la antigua legislación de la UE”.

Sin embargo, dijo que las necesidades de las personas y su poder adquisitivo también deben tenerse en cuenta. “Es fácil condenar a los productores, pero la gran mayoría de las personas comen carne. Necesitamos abrir un debate nacional sobre si podemos o no justificar estos métodos de cría. Podemos elegir carne ecológica o la carne más barata, pero las personas con bajos ingresos pueden tener dificultades para hacer la elección dentro de los límites de su presupuesto”.

    •  Andrew Wasley es periodista sobre temas de alimentación y agricultura en la Oficina de Periodismo de Investigación.  Madlen Davies es periodista de ciencia y salud en la Oficina de Periodismo de Investigación. David Child es un periodista freelance. Fiona Harvey es corresponsal de medio ambiente para The Guardian.

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