"Ni la Ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho, y que no nos pase nada del otro mundo". Mentiras principales, Agustín García Calvo

Maíz transgénico MON810: Efectos nocivos en la mucosa intestinal

Por Brandon Turbeville, 3 de enero de 2017

Activist Post

transgenicos_tracto_intestinal

Los apologistas de los transgénicos, que dicen estar aburridos con las constantes críticas hacia estos cultivos pues dicen que la Ciencia ha demostrado claramente que los transgénicos son seguros, recibieron un nuevo golpe poco antes del Día de Acción de Gracias: se ha publicado un nuevo estudio que demuestra los efectos negativos de los transgénicos en la mucosa intestinal.

Este estudio de los investigadores Ibrahim MA y Okasha EF. titulado “Efecto de maíz modificado genéticamente en la mucosa del yeyuno de la rata albina macho adulta”, y publicado en la revista Toxicología Patológica y Experimental, en el que se ha demostrado que las ratas alimentadas con el maíz transgénico Bt MON810 sufrían un daño grave de las mucosas del yeyuno, que forma parte del intestino delgado.

El tipo específico de maíz transgénico MON810 con el que se ha alimentado a las ratas es Ajeeb YG. Es una versión transgénica de la variedad Ajeeb, que es una especie local de maíz que se cultiva en Egipto. La versión transgénica fue desarrollada por Monsanto para el mercado egipcio.

Un 30% de la dieta de las ratas que fueron alimentadas contenía maíz transgénico. El grupo de control recibió la misma cantidad de maíz no transgénico.

En el grupo alimentado con el maíz transgénico se observaron daños en las estructuras similares a dedos presentes en el intestino que son conocidas como vellosidades, que absorben los nutrientes de los alimentos. Se advirtieron distorsiones y aplanamientos en estas estructuras, y algunas células estaban unidas formando bloques.

El estudio incluye imágenes de los daños en la mucosa. También se apreciaron signos de inflamación alrededor de las áreas dañadas, con infiltración de glóbulos blancos. Las glándulas intestinales estaban alteradas y los vasos sanguíneos congestionados. También se observó un aumento en el número de células de la mucosa desprendidas, mayores tasas de división en las células que recubren las glándulas intestinales y un mayor número de secreciones de las células caliciformes de las mucosas.

El daño en las ratas alimentadas con maíz transgénico fue tan evidente que los investigadores concluyeron que “el consumo de maíz transgénico altera profundamente la estructura histológica del yeyuno”.

Imagen superior: intestino normal de las ratas alimentadas con maíz no transgénico; Imagen de la parte inferior: intestino de las ratas alimentadas con maíz transgénico, en la que se observan erosiones, fisuras y daño celular.

Imagen superior: intestino normal de las ratas alimentadas con maíz no transgénico; Imagen de la parte inferior: intestino de las ratas alimentadas con maíz transgénico, en la que se observan erosiones, fisuras y daño celular.

También añadieron que:

Los resultados de este estudio podrían demostrar que a pesar de los informes sobre la seguridad de los productos transgénicos, el maíz transgénico altera profundamente la estructura histológica de la mucosa del yeyuno en varios niveles y con varios signos alarmantes, tales como lesiones hemorrágicas y erosiones, además de varias alteraciones estructurales observadas por primera vez en el yeyuno tras el consumo del maíz transgénico”.

Los investigadores también solicitaron que se hiciera una investigación para determinar cómo esta cepa de maíz transgénico produce daños en el sistema intestinal, bien un daño directo por la toxina Bt que produce o bien un daño indirecto como resultado de una interferencia con las bacterias intestinales.

Las limitaciones del estudio incluyen el hecho de que el grupo de control no fue alimentado con la variedad Ajeeb no transgénica y no se realizó un análisis para determinar la presencia o no de plaguicidas y otros contaminantes. Sin embargo, los resultados de este nuevo estudio son significativos, ya que vienen a demostrar que el maíz transgénico MON810 Ajeeb YG causa daño en la mucosa intestinal.

Sin embargo, los resultados parecen indicar que el proceso mismo de modificación genética podría ser la causa de este daño. No es el primer estudio de este tipo.

Como se dice en GMWatch:

Dos estudios anteriores de alimentación realizados con ratas por científicos egipcios sobre el mismo maíz transgénico MON810 Ajeeb YG mostraban también daños en los animales. En estos casos sí se utilizó la variedad Ajeeb no transgénico, por lo que los efectos adversos observados en las ratas de debieron al proceso de transgénesis.

En el primer estudio, las ratas alimentadas con el maíz MON810 Ajeeb YG durante 45 y 91 días, mostraron diferencias en órganos y en el peso corporal, así como en la bioquímica sanguínea, en comparación con las ratas alimentadas con la variedad Ajeeb no transgénica cultivada en las cercanías y en las mismas condiciones. Los autores señalaron que los cambios podrían indicar “efectos adversos en la salud o potencialmente tóxicos”, lo cual precisa de más investigaciones (3).

En el segundo estudio, las investigaciones histopatológicas realizadas por el mismo grupo de investigadores, encontraron efectos tóxicos en múltiples órganos en las ratas alimentadas con el maíz MON810 Ajeeb YG, durante 91 días. Los efectos incluyeron anormalidades y degeneración en las células hepáticas, congestión de los vasos sanguíneos de los riñones y crecimiento excesivo y necrosis de las vellosidades intestinales. El examen de los testículos reveló necrosis y descamación de las células espermatogoniales, que son la base de los espermatozoides y por tanto de la fertilidad masculina (4).

Es significativo que los hallazgos del segundo estudio observaran anomalías celulares, congestión de los vasos sanguíneos y daño en las vellosidades intestinales, que también se han encontrado en el nuevo estudio de Ibrahim y Okasha”.

Debe observarse que en ambos estudios se utilizó la variedad Ajeeb no transgénica para alimentar al grupo de control, lo que demuestra que probablemente sea el mismo proceso de modificación genética la causante de los daños. Del mismo modo, debe observarse que las ratas no mostraban signos externos de enfermedad (posiblemente debido a la corta duración del estudio) pero estaban claramente enfermos.

Tal vez ahora podamos rebatir con más contundencia las falsas afirmaciones de los apologistas de los transgénicos que dicen que no hay estudios que muestren los peligros de la modificación genética. A medida que se publican más y más estudios que demuestran los peligros de los transgénicos, los medios de comunicación que constantemente nos hablan de los beneficios de estos alimentos seguirán perdiendo credibilidad.

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