"Ni la Ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho, y que no nos pase nada del otro mundo". Mentiras principales, Agustín García Calvo

Unos correos electrónicos revelan el papel de Monsanto en la retractación del estudio de Séralini

Por Claire Robinson, 20 de julio de 2016

GMWatch

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Un redactor de la revista Food and Chemical Toxicology invitó a científicos de Monsanto para que revisaran un estudio en el que se habían encontrado efectos tóxicos de los productos de Monsanto, según informa el diario francés Le Monde.

En septiembre de 2012, la revista Food and Chemical Toxicology (FCT) publicaba la investigación a largo plazo de un equipo dirigido por el biólogo francés Gilles-Eric Séralini, en la que se habían encontrado alteraciones en el hígado y toxicidad renal y hormonal en las ratas alimentadas con el maíz transgénico NK603 de Monsanto y muy pequeñas dosis del herbicida Roundup. Una observación adicional comprobó la presencia de tumores en la mayoría de las ratas del grupo de tratamiento que participaron en el ensayo.

En noviembre de 2013, el editor de la revista, A. Wallace Hayes, se retractó de la publicación del estudio, después del nombramiento de un ex científico de Monsanto, Richard E. Goodman, para que formase parte de la junta editorial y se realizase un proceso no transparente de revisión durante varios meses por personas de las que no se conoce el nombre.

¿Presionó Monsanto para que la revista Food and Chermical Toxicology (FCT) se retractase de la publicación del estudio? El periodista francés Stéphane Foucart aborda esta cuestión en un artículo publicado en Le Monde.

El artículo muestra la total subordinación de Goodman hacia Monsanto. También revela cómo Hayes jugó un doble papel en la retractación del estudio, actuando entre bastidores para alentar a los científicos de Monsanto para unirse al panel de revisión, de cuya opinión dependía la decisión de retractación.

La influencia de las Empresas Químicas en los investigadores

Foucart pudo examinar los correos electrónicos, obtenidos mediante una petición a través de la Ley de Libertad de Información (FOIA) presentada por la organización de los Estados Unidos Derecho a Saber (USRTK). Foucart dice que los mensajes de correo electrónico “revelan la influencia de las Empresas Químicas en algunos investigadores”.

Foucart señala que las publicaciones científicas sólo son objeto de retractación si se comprueba fraude, plagio o un error honesto. El estudio de Séralini no muestra ninguna de estas carencias, y ha sido el primero es ser retirado porque sus conclusiones “no son concluyentes”. Los partidarios de Séralini criticaron la presencia en el Comité de Redacción de FCT, sección Biotecnológica, de Richard E. Goodman, profesor de la Universidad de Nebraska en Lincoln (Estados Unidos) y especializado en alérgenos alimentarios. Estuvo empleado en Monsanto hasta el año 2004.

Una estrecha relación con Monsanto

Los correos obtenidos por USRTK muestran “una notable cercanía” entre Goodman y su antiguo empleador. Sin embargo, como señala Foucart, la relación entre Monsanto y Goodman no se remite a aquellos tiempos: Goodman escribió un mensaje en el año 2012 según el cual “el 50% de su sueldo” en realidad se trataba de un proyecto financiado por Monsanto, Bayer, BASF, Dow, DuPont y Syngenta, que consistía en la creación de una base de datos sobre los alérgenos alimentarios.

Este hecho, señala Foucart, señala “unas relaciones, incluso de subordinación” entre Goodman y Monsanto. Foucart explica que esa relación de subordinación se manifiesta en un incidente que ocurrió en mayo de 2012, antes de la publicación del estudio de Séralini en septiembre de ese mismo año:

Después de la publicación de un artículo periodístico en el que se le cita, Goodman, que todavía no forma parte de la revista FCT, es rápidamente interpelado por un empleado de Monsanto, que le dice que su opinión debe haber sido mal interpretada por el periodista “ya que parece sugerir que no sabemos lo suficiente sobre las biotecnologías que estamos empleando”. A cambio, Goodman escribió un mensaje colectivo a todos los corresponsales de las seis empresas de Biotecnología que financian su trabajo: “Me disculpo ante ustedes y sus Empresas”, añadiendo que fue malinterpretado por el periodista.

La financiación de las investigaciones por parte de la Industria impone un control del investigador

Foucart comenta que la financiación de los trabajos científicos por parte de la Industria significa que los investigadores están sometidos a un compromiso que va más allá de la simple obtención de más conocimientos: Se impone un forma de control sobre el discurso público del investigador”. En agosto de 2012, Goodman advirtió a sus patrocinadores de que iba a ser entrevistado por la Radio Pública Nacional sobre la seguridad de los cultivos transgénicos. “¿Estaría dispuesto a una sesión de entrenamiento ante de la entrevista?”, le preguntó uno de los corresponsales. No se sabe si Goodman aceptó o no esta propuesta, ya que no quiso responder a las preguntas de Le Monde.

Un mes más tarde, en septiembre de 2012, se publicó el estudio de Gilles-Eric Séralini. Goodman no formaba parte en ese momento del Consejo de Redacción de la revista FCT. El 19 de septiembre, escribe Foucart, Goodman informó a su corresponsal en Monsanto acerca de la publicación del estudio de Séralini y que “agradeceríasi la empresa le pudiera proporcionar las críticas al estudio. “Estamos revisando el documento. Le enviaré los argumentos que estamos esgrimiendo”, le respondió el corresponsal en Monsanto. Unos días más tarde, Goodman fue nombrado Editor Asociado de la revista FCT, por decisión del toxicólogo Wallace Hayes, que por entonces era el Editor de la revista.

Este nombramiento no fue anunciado públicamente hasta febrero de 2013. Foucart observa que la incorporación de Goodman al Consejo Editorial de la revista fue en realidad una consecuencia directa e inmediata de la publicación del estudio de Séralini. El 2 de noviembre de 2012, cuando el asunto Séralini está en plena ebullición, Hayes anunció en un correo electrónico dirigido a los empleados de Monsanto que Goodman se encargaría de ahora en adelante de la sección de Biotecnología de la revista:

Mi petición, como editor, y la del profesor Goodman, es que aquellos de ustedes que son muy críticos con el estudio de Séralini y sus coautores se ofrezcan como potenciales revisores”.

Foucart comenta que Hayes estaba invitando formalmente a los toxicólogos de Monsanto a que evaluasen la aceptación o rechazo de los estudios sobre los transgénicos que se enviasen a la revista para su revisión. Los documentos consultados por Le Monde no responden a si Hayes, que no ha atendido a las preguntas de Le Monde, limitó esta solicitud a los científicos de Monsanto.

Esto confirma todas las críticas que se han hecho en GMWatch acerca del nombramiento de Goodman para que formase parte del Consejo Editorial. También demuestra que teníamos razón en la crítica a la falta de transparencia en la segunda revisión del estudio (la primera revisión fue la que se hizo para su publicación en la revista). Algunos observadores nos dijeron que era algo aceptable que los revisores se mantuvieron en el anonimato, ya que la revisión por pares se trata generalmente de un proceso anónimo. Pero esta revisión en particular, de un estudio que ya había pasado una primera revisión por pares, que ya había sido publicado hace un año y que no tenía deficiencias más allá de lo que ocurre con otros muchos estudios científicos, que no son concluyentes en sus apreciaciones, demuestra que fue un proceso irregular y de dudosa legitimidad desde el principio. Por lo tanto, creemos que la identidad y los intereses de los evaluadores debían de ser publicados.

Otro estudio crítico con los transgénicos también rechazado por la revista Food and Chemical Toxicology

Foucart observa que no hay manera de saber con certeza si todo esto tuvo influencia en los artículos aceptados por la revista. Pero en el año 2013, según la información recibida por el periodista, FCT rechazó el primer estudio de toxicidad crónica de un maíz transgénico de Monsanto, el MON810, en la Daphnia magna, un tipo de pulga de agua. El estudio sugiere efectos nocivos en este pequeño crustáceo de agua dulce, que se utiliza como un organismo modelo en ecotoxicología.

Fue el propio Goodman el que informó a los autores del rechazo del estudio, destacando los informes negativos por parte de los revisores. El estudio fue publicado finalmente en el año 2015 en otra revista. A diferencia del estudio de Séralini, no fue impugnado (probablemente porque, a diferencia de los estudios de alimentación en ratas, tal estudio no lo consideran las Agencias de Regulación como de relevancia para los seres humanos).

Goodman pregunta a Monsanto por los argumentos científicos para responder a los críticos

En algunos casos, según las informaciones de las que dispone Foucart, Goodman parece que solicita la asesoría para la toma de las decisiones de los toxicólogos de Monsanto cuando hay que evaluar un estudio que contiene aspectos que escapan a sus conocimientos. “Estoy buscando un estudio anti (supuestamente se refiere a un estudio cuyas conclusiones sean contrarias a los transgénicos o los pesticidas)”. Le hablan de un estudio de Sri Lanka publicado en el año 2014 en el que se establece una posible relación entre la exposición al glifosato y la enfermedad renal crónica, así como una explicación de los mecanismos de toxicidad. Goodman añade: “No tengo los suficientes conocimientos en química o toxicología para entender los puntos fuertes y los débiles de sus críticas: ¿me podrían dar algunos argumentos sólidos acerca de lo que es plausible o no?”.

El glifosato, ingrediente activo del herbicida Roundup, es un producto clave de Monsanto, ya que se vende para su uso en los cultivos transgénicos tolerantes al glifosato,que también comercializa esta Empresa.

De acuerdo con Foucart, nada recogido en los documentos consultados por Le Monde parece apoyar la idea de que Goodman haya jugado un papel destacado en la retractación del estudio de Séralini, la decisión fue tomada por Hayes. En enero de 2015, Goodman renunció a su puesto en el Consejo Editorial de la revista, alegando falta de tiempo.

Los conflictos de interés de Hayes

Sin embargo, Hayes sí parece haber jugado un papel clave en la retractación. Son muchos los conflictos de interés que podrían haber influido en esta decisión.

Hayes ha ejercido durante mucho tiempo como toxicólogo para la Industria. Es asesor científico de alto nivel en Spherix Consulting, “un equipo de experimentados asesores que proporcionan a sus clientes asesoramientos científicos sobre suplementos dietéticos, productos de consumo y a la Industria Farmacéutica para así obtener el éxito en el proceso de aprobación”.

Entre los cargos de Hayes se incluyen:

Vicepresidente y toxicólogo del gigante de la alimentación Nabisco, con responsabilidad en todos los temas de regulación y de toxicología relacionados con la seguridad de los ingredientes y sustancias en contacto con los alimentos y bebidas en todo el mundo.

Vicepresidente de Gillette Company, responsable de “la evaluación de la seguridad y cumplimiento normativo de una amplia variedad de productos de consumo, seguridad de la empresa, administración ambiental y control de calidad. Mientras estuvo es Gillette, el Dr. Hayes fue responsable de la gestión de las cuestiones relacionadas con la reglamentación y la toxicología en todo el mundo. Todas las sustancias de contacto utilizados en los productos Gillette (incluidos los productos de cuidado personal) fueron aprobados dentro de su sección”.

Los intereses de la Industria por encima de los científicos

Los intereses de Hayes y las actuales conexiones de Goodman con Monsanto, les debiera de haber contenido en participar en las decisiones sobre el estudio de Séralini y otros estudios presentados a la FCT. Además, los nombres de los revisores que aconsejaron para que Hayes tomase la decisión de proceder a la retractación del estudio, debieran de haberse hecho públicos, así como los conflictos de interés que planeaban sobre dicho panel.

En cambio, se ha producido una situación poco transparente, de modo que da la impresión de que la Industria ha tenido prioridad sobre las consideraciones científicas. En el proceso, la reputación de científicos honestos se ha visto vilipendiada y la confianza pública en la ciencia se ha visto dañada, tal vez de manera irremediable.

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Artículo: Claire Robinson

http://gmwatch.org/news/latest-news/17121-emails-reveal-role-of-monsanto-in-seralini-study-retraction

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2 comentarios

  1. Es mucho trabajo demasiado trabajo para ocultar o desinformar soble los riesgos de una tecnología que tiene sólo un mérito :dar mucho dinero a la industria. No sería mucho más importante que todos estos científicos que se han formado durante mucho tiempo y se han preparado con una alta cuota de sacrificio( los científicos sabemos los que cuesta toda una vida dedicada a la ciencia y lo que sufren los “iniciandos” en el sistema). estudiaran technopathogenology y se procuparan de las causas de que productos tan riesgosos lleguen al uso masivo y no sean detenidos cuando la inversión económica aún es muy baja? Por eso nuestro profesor fundó la technopathogenology y también nos enseñaba esto a sus alumnos.

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