"Ni la Ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho, y que no nos pase nada del otro mundo". Mentiras principales, Agustín García Calvo

Ataque al hospital de Médicos sin Fronteras en Afganistán: el servilismo de la prensa occidental

Por Media Lens, 20 de octubre de 2015

Dissident Voice

Hospital_Afganistan

Una de las características que define a los medios corporativos es que los crímenes cometidos por Occidente son o bien ignorados o bien minusvalorados. El bombardeo por parte de Estados Unidos de un hospital de Médicos sin Fronteras en Kunduz, Afganistán, la noche del pasado de 3 de octubre, es un ejemplo arquetípico.

Al menos 22 personas murieron cuando la fuerza aérea AC-130 de Estados Unidos realizó cinco incursiones contra el hospital durante más de una hora, a pesar de los llamamientos de Médicos sin Fronteras al gobierno afgano y las autoridades estadounidenses y de la OTAN para que se suspendiese el ataque. El edificio principal del hospital, que contiene las salas de quirófano de emergencia y de recuperación, sufrieron grandes daños. El Dr. Dave Lindorgg dijo:

El hospital fue bombardeado deliberadamente con armas incendiarias, y las personas que se encontraban en su interior fueron sometidas a una lluvia de balas y dardos de acero…

El helicóptero de combate AC-130 no está diseñado para atacar con precisión, sino para extender la muerte en un amplio radio de acción”.

Sorprendentemente, Médicos sin Fronteras había informado a las fuerzas militares de las coordenadas exactas de situación del hospital con el fin de prevenir cualquier ataque. De hecho, el hospital es:

Una institución bien conocida y de larga trayectoria, con una forma que le distingue, que opera en una ciudad que hasta hace poco estaba bajo completo control del gobierno afgano. Que el comando EEUU/OTAN no supiese de la función de estas instalaciones es algo inconcebible”.

Médicos sin Fronteras ha condenado sin paliativos el ataque estadounidense. El ataque fue lanzado intencionalmente para producir una matanza premeditada. Se puede considerar un crimen de guerra. La organización estadounidense rechazó tres investigaciones: la de Estados Unidos, la OTAN y el gobierno Afgano. En lugar de ello, Médicos sin Fronteras exigió la realización de una investigación internacional independiente.

En los días posteriores al ataque, Estados Unidos modificó la versión oficial varias veces. En un primer momento, como señala Glenn Greenwald, la versión dominante de Estados Unidos y sus aliados afganos era que el ataque no había sido un accidente, sino que había estado justificado porque los talibanes estaban usando el hospital como base. Una afirmación indignante que Médicos sin Fronteras rechazó con vehemencia. Incluso se informó que un tanque estadounidense entró con posterioridad en el recinto hospitalario con la finalidad de destruir pruebas del crimen de guerra que acababa de cometerse.

Sí se informó en los medios de comunicación del ataque, a veces con terribles imágenes de la destrucción de los pasillos y salas del hospital. Incluso se pudo ver a los pacientes que se encontraban en las camas que habían muerto quemados. Pero el bombardeo estadounidense no recibió la cobertura y la atención editorial que merecía.

Piensen por un momento en la atención que habría recibido en los medios si se hubiera tratado de un helicóptero de combate ruso bombardeando un hospital y hubiesen muerto 22 personas, a pesar de las súplicas de los médicos para que se suspendiese el ataque. Los líderes occidentales enseguida habrían condenado el ataque ruso y lo habrían calificado de crimen de guerra y los medios corporativos se habrían hecho eco de las declaraciones emanadas del poder en Washington y Londres.

Por el contrario, sólo hemos encontrado un editorial en un periódico del Reino Unido que condenaba el bombardeo estadounidense del hospital solicitando una investigación independiente. Este es un ejemplo más del desmesurado servilismo de los medios corporativos al Estado, y muestra su complicidad con los crímenes de Estado contra la humanidad.

Mientras tanto, nada que decir de Kunduz. The Guardian ha encontrado espacio para publicar editoriales sobre aerodeslizadores y la Tradición Británica de los productos precocidos, así como la redactora de The Guardian Katharine Viner sobre la asistencia de George Osborne a la conferencia del Partido Tory. Para agravar la ignominia de este periódico, todavía conserva con orgullo una sección de comentarios firmada por Tony Blair, donde se le describe simplemente como ex Primer Ministro Británico, en lugar de decir lo que es: un criminal de guerra que impulsó una guerra impopular. Esta descripción destaca ante las revelaciones conocidas durante el fin de semana: una nota redactada por Collin Powell, que por entonces era Secretario de Estado bajo la Administración de George Bush, de que Blair había prometido su apoyo pleno a la invasión de Irak con un año de antelación, incluso mientras le decía al Parlamento y al país que todavía se estaba buscando una solución diplomática.

Error de Sopel

En BBC News, el pasado 15 de octubre de 2015, el corresponsal de la BBC en Norteamérica, Jon Sopel, dijo a los espectadores que el hospital de Kunduz había sido bombardeado por error por los estadounidenses. No fue un bombardeo intencionado, como Médicos sin Fronteras había dicho, sino un bombardeo por error. De este modo la BBC News fue adoptando la perspectiva del Pentágono, expuesta anteriormente por el General John Campbell, alto comandante estadounidense en Afganistán, cuando afirmó que:

El hospital fue bombardeado por error. Nunca atacaremos intencionalmente una instalación médica protegida”.

Sin embargo, Estados Unidos es algo que ha hecho numerosas veces. En noviembre de 2003, en el enorme asalto terrestre contra Faluya, tras varias semanas de bombardeo, atacaron el Hospital General de la ciudad. Fue un crimen de guerra, como señaló Noam Chomsky, incluyo fue recogido en la portada de The New York Times, pero sin etiquetar o reconocer el hecho como tal:

La primera página del periódico más importante del mundo habla de crímenes de guerra, cuando tal aseveración puede implicar penas severas para los responsables políticos implicados en los hechos, según la legislación estadounidense, incluso la pena de muerte si los pacientes fueron expulsados de sus camas y esposados, si como resultado de ello murieron”.

Retrocediendo en el tiempo, veteranos estadounidenses de la guerra del Vietnam han informado de que hospitales de Camboya y Laos fueron objetivo de forma rutinaria de bombardeos por las fuerzas estadounidenses. En 1973, la revista Newsweek citaba las palabras de un ex analista de inteligencia del Ejército de Estados Unidos:

Cuanto más grande fuese el hospital, mejor”

Y ahora, sobre el ataque al hospital de Kunduz, Associated Press informaba que:

Los analistas estadounidenses sabían de la situación del hospital afgano”

Además se ha sabido que la tripulación del helicóptero estadounidense AC-130 incluso cuestionó si era legal atacar el hospital.

Nuestros repetidos mensajes en Twiter dirigidos a Sopel y al editor de noticias de la BBC Paul Royall han sido ignorados. ¿Esta es la forma en que deben comportarse profesionales de alto nivel de la BBC cuando se les pregunta en público sobre una grave violación de la imparcialidad informativa? ¿Se dignan simplemente a no contestar?

Sin embargo, uno de nuestros lectores envió un correo electrónico a Sopel y consiguió obtener una respuesta por parte del corresponsal de la BBC en Norteamérica, que amablemente nos reenvió.

Esta es la respuesta de Sopel en su correo electrónico:

Sobre si el bombardeo del hospital de Kunduz fue algo deliberado o accidental es objeto de investigación – y sé que existen dudas sobre la independencia de esta investigación- pero con toda seguridad fue un grave error. Ante la indignación que ha provocado el ataque, la humillante disculpa a que se ha visto obligado Estados Unidos por el desastre de relaciones públicas, ¿cómo se puede decir algo que no sea que se ha sido un error? Si hubiera utilizado la palabra accidente podría tener algo de credibilidad”.

Pero este mensaje muestra una vez más las incongruencias de Sopel. La mayoría de las personas que hayan escuchado su crónica y le hayan oído decir que el hospital fue “bombardeado por los estadounidenses por error”, pensarían que los estadounidenses no tenían la intención de bombardear el hospital y que por tanto el bombardeo del hospital fue un error.

Como vimos anteriormente, la idea de que las fuerzas estadounidenses no sabían que el objetivo era un hospital partió del Pentágono, y es algo que no comparte Médicos sin Fronteras. Por otra parte, entra en contradicción con las evidencias que ya se conocían en el momento de trasmitirse la crónica de Sopel en la BBC News, y que habían salido a la luz ( que la tripulación del helicóptero estadounidense puso en duda la legalidad del ataque contra el hospital). Christopher Stokes, Director General de Médicos sin Fronteras, dijo a Associated Press que los bombardeos de Estados Unidos no fueron ningún error:

La tremenda destrucción del hospital, bastante precisa… indica que no fue ningún error. El hospital fue bombardeado en repetidas ocasiones”.

El resto de observaciones de Sopel son irrelevantes ( la valentía de los periodistas de guerra), rozando el miedo ( su decidido apoyo a Médicos sin Fronteras de manera permanente).

El intento de Sopel de explotar la indignación, la humillante disculpa y el desastre de relaciones públicas para justificar su uso de bombardeo erróneo es un sofisma desesperado. ¿Está tratando de decirnos que un crimen de guerra es algo equivocado porque es un desastre de relaciones públicas, lo que requiere de una humillante disculpa?.

¿Tal vez el ataque aéreo fue un error, de la misma manera que también fue un error la muerte de ocho escolares afganos por parte de las tropas lideradas por Estados Unidos en 2009? Fue tal el error que la OTAN compensó con 2000 dólares por cada niño muerto, en una especie de venta macabra a precios de saldo.

Tal vez el ataque aéreo fue un error de la misma manera que lo fue la invasión de Irak en 2003 a los ojos de Bridget Kendall, corresponsal de la BBC. Ella declaró en la BBC:

Todavía hay un profundo desacuerdo sobre la invasión de Irak ¿Estuvo justificado o fue un desastroso error de cálculo? )BBC, 20 de marzo de 2006)”.

Que la invasión de Irak fue de hecho una guerra ilegal e inmoral de agresión, un crimen supremo que sería considerado por el Tribunal de Nuremberg como crímenes de guerra, es algo que no entra en las descripciones permitidas en la BBC.

Pero es la marca ideológica que conforma los medios de comunicación corporativos y la corriente principal en los debates. Los líderes políticos y militares de occidente pueden cometer, en ocasiones, errores o desastrosos errores de cálculo. Pero su propósito fundamental es siempre honorable: “mantener a los talibanes a raya ( Sopel de nuevo), para destruir el Estado Islámico o para lograr la paz en Oriente Medio”.

Le preguntamos a John Pilger que comentase la crónica de Jon Sopel para la BBC y sus posteriores observaciones sobre el correo electrónico. Pilger nos contestó a través de correo electrónico el pasado 19 de octubre de 2015:

El periodismo serio es aquel que trata de aclarar las cosas con pruebas convincentes. Lo llamativo de la crónica de Jon Sopel es que no ofrece una pruebas periodísticas para apoyar su afirmación de que el ataque estadounidense al hospital fuese un error, por lo tanto, pone en entredicho las afirmaciones de Médicos sin Fronteras, que no han sido refutadas y no hace ningún intento por refutar. Nada de lo dicho por los militares estadounidenses es puesto en duda por Sopel. En cambio, sí es cierto que el ataque fue un error. ¿Dónde se encuentra la base de tal certeza? No nos lo dice; y además no se siente en la obligación de decirlo. En cambio, como nos lo dice un experimentado reportero de primera línea, su palabra es suficiente. Bueno, me he informado de que Sopel ha atenido reuniones en la Casa Blanca y yo sé, y él lo sabe, que el periodismo de este tipo no es otra cosa que un débil eco de la versión oficial. Nos dice cuál es su fuente de información, de forma bastante descarada, cuando afirma que el Presidente Obama no tiene otra opción sino la de continuar su campaña de destrucción de Irak. Algunos podrían llamar a esto apologética; en realidad es antiperiodismo”.

Tal vez no sea sorprendente que la foto que encabeza la parte superior de la página de Twiter de Sopel sea la suya junto al Presidente Obama. La trágica ironía es que Obama, el ganador del Premio Nobel de la Paz en 2009, acaba de cometer un crimen de guerra por el bombardeo del hospital de Médicos sin Fronteras, que ganó el Premio Nobel de la Paz en 1999.

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Media Lens es un organismo de control de los medios de comunicación del Reino Unido, encabezado por David Edwards y David Cromvell. El segundo libro de Media Lens, Neolengua en el siglo XXI, por David Edwards y David Cromwell, fue publicado en 2009 por Pluto Press. Visite Media Lens’s website.

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Procedencia del artículo:

http://dissidentvoice.org/2015/10/sick-sophistry-bbc-news-on-afghan-hospital-mistakenly-bombed-by-united-states/

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