"Ni la Ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho, y que no nos pase nada del otro mundo". Mentiras principales, Agustín García Calvo

La enorme farsa de la epidemia de gripe porcina

Los virus como semilla básica de la Realidad Médica

Por Jon Rappoport, 26 de septiembre de 2015

Activist Post

banksy_tv_heads Imagen: Banksy

Imagínese que se le dice a la gente que una nueva enfermedad se extiende por todo el mundo, amenazando a todos con terribles sufrimientos o incluso la muerte. Que de manera constante nos martilleasen con millones de palabras para afianzar esa amenaza. Todos los días los medios oficiales emitiendo a todo volumen el número de nuevos casos aparecidos. Los investigadores intentando desarrollar una vacuna eficaz. Y luego, de repente, se descubre que no hay tal epidemia. Que es todo una farsa. ¿Qué pasaría?”. (The Underground, Jon Rappoport)

Y entonces se intenta decir la verdad; se realizan investigaciones para descubrir los entresijos de la mentira y que los responsables confiesen su complicidad.

Estoy hablando de ese tipo de verdad que destruye las vacas sagradas, ese tipo de vacas a las que todo el mundo cree inmediatamente: un representante de las aspiraciones del poder.

Ese tipo de vaca sagrada; una vaca sagrada que mantiene la realidad por ellos creada.

Para destruirla entonces.

Pero hay muchas mentiras que no responden a esta situación. De hacerse públicas la gente diría: “Sí que resulta algo chocante, pero tenemos nuestras dudas”.

Y la vida, sigue.

Una vaca sagrada tiene la cualidad de que su palabra es infalible, del mismo modo que todo el mundo da por hecho que el sol saldrá a la mañana siguiente.

Pero cuando la vaca sagrada cae, se produce una especie de calamidad.

Sin embargo, hay que añadir una exención de responsabilidad: la mayoría no percibe que la vaca sagrada esté cayendo y rompiéndose como la porcelana. Y es así, porque nosotros, la gente, haremos todo lo posible para mantener esa ilusión en pie.

Haría falta una hecatombe para despertar a la gente, pero incluso así la mayoría diría que algo así no puede suceder.

Y ahora pongamos un ejemplo.

En el verano de 2009, el mundo estaba conmocionado por una gran epidemia, la llamada gripe porcina, que invadió de sol a sol nuestras vidas. Se dijo que un virus era el responsable de semejante catástrofe, el N1H1.

El Centro de Control de Enfermedades (CDC), cuyo trabajo consiste en controlar el número de casos, dijo que aproximadamente eran unas diez mil los afectados por la gripe porcina en Estados Unidos.

¿Comprenden?: los números es la razón de ser de la CDC, pues de faltar, no haría falta como organismo de seguimiento de una epidemia.

En otoño de ese año, 2009, una periodista de investigación de la CBS, Sharyl Attkisson, descubrió un hecho un tanto extraño. Era la veta madre de un escándalo:

En el mes de julio la CDC había dejado de informar de los nuevos casos de gripe porcina

La agencia no publicó esta información; no desveló este hecho, pero Attkisson descubrió la verdad.

Ella fue hasta el final y descubrió por qué la CDC había dejado de contar los casos de gripe porcina.

Esto es lo que escribió Attkisson el 21 de octubre de 2009, en un artículo publicado en el sitio web de CBS News, titulado “¿Se están sobrestimando los casos de gripe porcina?”:

Si usted ha sido diagnosticado como probable o presunto contagiado por la gripe porcina en los últimos meses, es posible que se sorprenda al saber esto: lo probable es que usted no tenga la gripe porcina [H1N1]. Es más, que ni siquiera tenga gripe.

Esta es la conclusión tras realizar un estudio estado por estado durante un período de tres meses de investigación por parte de CBS News.

A finales de julio, la CDC recomendó de manera brusca que se dejasen de realizar las pruebas de la presencia del virus de la gripe H1N1 [porcina], y dejó de publicar los datos sobre los nuevos casos. La razón dada por la CDC para dejar de realizar los test de presencia del virus y contar los nuevos casos era ¿por qué se consideraron superfluas la realización de dichas pruebas cuando el Gobierno ya había decretado que había una epidemia?

Nosotros [la CBS] solicitamos a los 50 estados sus estadísticas sobre los casos de gripe porcina confirmados por el laboratorio estatal antes de la interrupción de la realización de las pruebas y de contabilizar los nuevos casos, en el mes de julio. Los resultados revelaban un patrón que sorprendió a una serie de profesionales de la salud a los que consultamos. La gran mayoría eran casos negativos de presencia del virus H1N1 y de gripe estacional, a pesar del hecho de que muchos estados estaban dando consejos específicos para los pacientes que más probablemente pudieran haber contraído la gripe H1N1, en base a los síntomas y factores de riesgo, como el haber viajado a México.

¿Y la censura impidió que este hecho se conociese? Pues bien, tres semanas después de las revelaciones de Attkisson, la CDC decidió aumentar la alarma, señalando que los afectados eran el doble. Una mentira se tapa con otra mentira mucho mayor.

El 12 de noviembre de 2009, en un artículo aparecido en WebMED aparece la respuesta de la CDC:

De 14 a 34 millones de residentes en Estados Unidos, siendo la mejor estimación la de 22.000.000, serían los que habrían contraído la gripe H1N1, con fecha 17 de octubre de 2009”. (“22 millones de casos de gripe porcina en Estados Unidos”, por Daniel J. DeNoon).

Entrevisté a Sharyl Attkisson, que me dijo lo siguiente:

“…Descubrimos a través de la Ley de Libertad de Información que antes de que la CDC dejase de informar de los nuevos casos de gripe porcina, casi ninguno de los casos que se habían contabilizado como gripe porcina eran de hecho tal cosa, ni siquiera gripe en absoluto. El interés hacia esta cuestión por los responsables de la CBS era notable. Dijeron que era una de los asuntos más originales que había oído sobre la gripe porcina. Sin embargo, otras personas de la cadena consideraron que había que detener esta investigación, y al final no se emitió en los noticiarios de la cadena. Dimos muchas informaciones sobre la epidemia, pero no ésta sobre la extraña epidemia de gripe porcina. Fue una investigación precisa, probada y una historia sorprendente. Con la CDC ocultando la verdad sobre la epidemia de gripe porcina, aquello significó que a muchas personas y niños se les administró una vacuna experimental que a todas luces era innecesaria”.

En otras palabras, todo el episodio de la gripe porcina era una farsa, un engaño.

Sí que apareció en la página web de la CBS, pero nunca se convirtió en una noticia de cabecera de la cadena. Al revés, se ocultó.

Para percibir tan enorme engaño, es necesario comprender que las llamadas epidemias son grandes negocios. Negocios para los fabricantes de las vacunas. Negocios para las Grandes Empresas Farmacéuticas. Negocios para el Gobierno.

Cuando los Gobiernos anuncian una epidemia, la gente se lo cree. Es una creencia cercana a la Fe religiosa, o Fe en la Ciencia. Una vez que se anuncia, no hay marcha atrás. Estas epidemias, del mismo modo que los grandes Bancos, son demasiado grandes como para quebrar.

Pero la epidemia de gripe porcina pasó, y todo aquello ha quedado al descubierto. Sólo hace falta recurrir a la página web de la CBS. Todo resultó ser un enorme engaño.

Al descubrir todo el armazón de aquella farsa, la CBS decidió correr el telón. Esa noticia no se daría en las emisiones de más audiencia de la cadena.

Y la mayoría de las personas que leyeron aquella historia en la página web de la CBS, seguramente parpadearon, pero siguieron adelante, sin establecer ningún tipo de implicaciones. Kansas habría desaparecido, pero para ellos todavía estaría allí.

Así es como funciona la Realidad consensuada. Es la Realidad, incluso cuando hay algo más allá. Incluso se mantiene después de que se hayan resquebrajado todas y cada una de las patas que la sostenían…

La gente está cansada con la idea de los virus. Los virus se han convertido en la semilla básica de la Realidad médica. A partir de esas semilla florecen todo tipo de hechos inquebrantables sobre la enfermedad. Los virus hacen esto, provocan lo otro, de modo que cada día nos bombardean con noticias acerca de los virus, convirtiéndose en algo tan familiar y común como hablar de las ollas y las sartenes: “Todo el mundo sabe acerca de los virus”.

Por supuesto, poco sabemos acerca de los virus, pero pensamos que sí lo sabemos.

Y este es el caso de la gripe porcina: todo el mundo creía saber lo fundamental de la epidemia y sin embargo lo que había era otra cosa.

No había tal virus.

Como un investigador una vez me escribió:

Todo lo que existe es la Pepsi, la Coca-Cola, McDonalds, los helados y los virus. Son los pilares básicos, las primeras piedras. Usted se sorprendería de la cantidad de cosas que se descubren acerca de los virus. Dicen que están ahí, que causan enfermedades; damos un nombre a esa enfermedad y acaparan la atención de la salud pública. Es como una puñalada en la oscuridad. Si admitiéramos esto, todo el edificio se derrumbaría…”.

Usted puede dudar de lo que diga el Presidente del Gobierno. Usted puede dudar de los Diputados, el FBI, la CIA, de las grandes Corporaciones, incluso de Mickey Mouse o el Papa, pero si usted duda de los virus, está cometiendo una herejía, porque la Ciencia Médica es la Religión de las Religiones. Sus principios básicos son evidentes. Son los que deben ser. Son los que tienen que ser.

Sobre todo cuando no lo son.

(Para leer más artículos de Jon Rappoport , puede visitar el sitio web The Matrix Revealed).

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Jon Rappoport ha escrito “The Matrix Revealed y “Salida de la Matriz”. Jon ha sido candidato a un escaño en el Congreso de los Estados Unidos por el Distrito 29 de California. Candidato al Premio Pulitzer, lleva trabajando como periodista de investigación desde hace 30 años, escribiendo artículos de política, medicina, salud.

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Procedencia del artículo:

http://www.activistpost.com/2015/09/if-a-mainstream-reporter-told-the-truth-the-pillars-of-reality-would-crumble.html

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