"Ni la Ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho, y que no nos pase nada del otro mundo". Mentiras principales, Agustín García Calvo

Estudios del impacto de la radiación: Chernobyl y Fukushima

Por Robert Hunziker, 23 de septiembre de 2015

Dissident Voice

fukushima

Algunos defensores de la energía nuclear sugieren que la fauna prospera en la Zona de Exclusión, donde los niveles de radiactividad son muy altos, animales como él, y que un poco de radiación no hace mal a nadie, o que incluso podría ser bueno. Este nos parece un argumento sin sentido del que no cabría hablar si no fuera por la persistencia de este mensaje por parte de los apologistas del aparato nuclear.

Disponemos de dos grandes arquetipos del impacto de la radiación en los ecosistemas: Chernobyl y Fukushima. En torno a Chernobyl hay una zona de exclusión de 30 kilómetros, que ya se mantiene desde hace 30 años debido a los altos niveles de radiación. Sin embargo, el Primer Ministro de Japón, Abe, ha dispuesto que las personas regresen a la Zona Restringida, cercanas al reactor de Fukushima cuyo reactor se ha fundido.

Una respuesta contra la suposición de que estar expuesto a un poco de radiación no es perjudicial se recoge en el Washington Blog del día 12 de marzo de 2014, en una entrevista con el Dr. Timothy Mousseau, un experto mundial sobre los efectos de la radiación en los organismos vivos. La respuesta se recoge más adelante.

El Dr. Mousseau fue ex Director de Programas de la Fundación Nacional de Ciencias de Biología de las Poblaciones y forma parte del panel de científicos de la Academia Nacional de Ciencias sobre los riesgos de cáncer en las poblaciones cercanas a las instalaciones nucleares y del Panel GAO sobre Salud y Medio Ambiente sobre los efectos de las fugas de tritio en las centrales nucleares, y Profesor de Biología en la Universidad de Carolina del Sur. ( ex Decano de la Escuela de Graduados, Presidente del Programa de Posgrado en Ecología).

El título de la entrevista es:

Chernobyl y Fukushima: los estudios muestran que la radiación reduce la población de plantas y animales, la fertilidad, el tamaño del cerebro y la diversidad… aumentando las deformaciones y anomalías”.

El Dr. Mousseau ha realizado varios viajes a Chernobyl y Fukushima, creando 896 inventarios bióticos de Chernobyl y 1.100 de Fukushima. Pretendía comprobar los efectos de la radiación en plantas y animales. El título de la entrevista ya supone una respuesta corta a la pregunta de si la radiación tiene efectos positivos sobre las plantas y animales. . Sin acudir a resmas y resmas de documentos, la respuesta es: No supone ningún beneficio ni para plantas ni para animales. ¡Por supuesto que no!

Por otra parte, las dosis bajas de radiación, lo que se conoce como hormesis por radiación, no son beneficiosas para los seres humanos, preconizando para ello ciertos puntos de vista relacionados con la energía. Los datos que apoyan su teoría, la convierten en un tanto inestable y confusa.

Además, según el diario Cambridge Philosophical Society en sus Biological Reviews, se han publicado al menos 46 estudios revisados por pares en los últimos 40 años, y la conclusión sería que la radiación natural de fondo de bajo nivel tiene efectos estadísticamente significativos en el ADN y otros aspectos relacionados con la salud.

El Dr. Mousseau, con Anders Møller de la Universidad de Paris-Sud, examinó más de 5000 documentos relacionados con la radiación de fondo con el fin de adecuar sus conclusiones con los 46 estudios científicos revisados por pares. En estos estudios se examinaron animales y plantas, peor ocupando un lugar destacado los seres humanos.

Los científicos han documentado los efectos negativos en una amplia gama de categorías: inmunológicos, fisiológicos, mutaciones y aparición de enfermedades. La frecuencia de los efectos negativos están más allá de la mera casualidad:

No existe un umbral por debajo del cual la radiación no tiene ningún efecto.

Ante los niveles de contaminación que hemos medido en las centrales nucleares, sobre todo en el pasado, e incluso como resultado de los accidentes de Chernobyl y Fukushima, hemos podido comprobar que la Industria intenta restar importancia a las dosis de radiación que están recibiendo las poblaciones, porque quizás sean sólo de una dos veces superiores a la radiación natural de fondo… Pero claro, asumen que la radiación de fondo no es perjudicial. Y la verdad es que si observamos los efectos de estos bajos niveles de radiación, entonces tendríamos que pensar de un modo diferente y la forma en que se establecen los reglamentos sobre exposiciones especialmente intencionales a las poblaciones, como las emisiones de las centrales nucleares…”.

Resultados del importante hito que supone el estudio sobre los bajos niveles de radiación de julio de 2015

Un grupo de investigadores coordinado por la Agencia Internacional para la Investigación del Cárcer (IARC) de Lyon, Francia, examinó las causas de muerte de más de 300.000 trabajadores de la Industria Nuclear en Francia, Estados Unidos y el Reino Unido, todo los cuales llevaban controles mediante dosímetros (1).

Los trabajadores recibían un promedio de sólo 1,1 milisierverts (mSv) al año por encima de la radiación de fondo, que en sí es de unos 2-3 mSv al año a partir de fuentes como los rayos cósmicos y el radón. El estudio confirmó que el riesgo de leucemia no aumentaba proporcionalmente con dosis más altas, sino que también aparecía con niveles extremadamente bajos de radiación.

El estudio acaba con la idea ampliamente difundida de que “existe un umbral por debajo del cual son inofensivos los niveles de radiación”.

Por tanto, es importante destacar que la exposición a la radiación por parte de los seres humanos actúa como un destructor silencioso, que actúa durante años y que sólo se manifiesta cuando se ha producido el daño. Por ejemplo, los 200 marineros estadounidenses del portaaviones USS Reagan han presentado una demanda contra TEPCO y otros por la aparición de enfermedades relacionadas con la radiación, tales como la leucemia, sólo cuatro años después de la exposición a la radiación procedente de Fukushima.

En Japón se pretende que las personas regresen a las áreas restringidas en torno a Fukushima

El Gobierno de Abe, Primer Ministro de Japón, ha empezado a trasladar a las personas a las zonas restringidas que rodean la central nuclear de Fukushima Daiichi, a pesar de que continua la fusión del núcleo de algunos reactores, una situación que está totalmente fuera de control.

De acuerdo con estas medidas, Greenpeace de Japón ha realizado un estudio sobre los niveles de radiación y un programa de muestreo en Iitate, una localidad de la prefectura de Fukushima. Incluso después de la descontaminación, las dosis de radiación son 10 veces superiores a los máximos permitidos para la población en general.

Según Greenpeace de Japón:

El Gobierno japonés planea levantar las restricciones en toda la Zona 2 [2 ], incluyendo Iitate, donde las personas pueden recibir dosis de radiación de 20 mSv al año. Las normas internacionales de protección radiológica recomiendan que la exposición no supere 1 mSv al año o menos en situaciones no relacionadas con accidentes. El límite de radiación, que impedía que las personas pudieran vivir en la zona de exclusión de 30 kilómetros alrededor de la central nuclear de Chernobyl, se estableció en 5 mSv/año, cinco años después del accidente nuclear. Más de 100.000 personas fueron evacuadas y nunca podrán volver a vivir en esa zona (2)”.

Referencias:

1.- Riesgos por exposición a bajas dosis de radiación”, Nature, 8 de julio de 2015

2.- Greenpeace, Comunicado de prensa, 21 de julio de 2015

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Robert Hunziker, que anteriormente era encargado de la gestión de fondos, es un profesional independiente que se ocupa de las transacciones mundiales de materiales y un escritor free lance que publica en varios diarios de negocios. Hunziker obtuvo el título de MA en Historia Económica por la Universidad de DePaul, Chicago, y reside actualmente en Los Ángeles. Puede ponerse en contacto con él en la siguiente dirección de correo: rlhunziker@gmail.com. Lea otros artículos de Robert Hunziker.

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Procedencia del artículo:

http://dissidentvoice.org/2015/09/radiation-impact-studies-chernobyl-and-fukushima/#more-59891

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