"Ni la Ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho, y que no nos pase nada del otro mundo". Mentiras principales, Agustín García Calvo

Grecia y lucha de clases

La deuda es la herramienta del Imperialismo moderno

Por Rob Urie, 3 de julio de 2015

counterpunch.org

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Antes

En el año 2008 el proyecto neoliberal había sido impulsado por toda esa basura, ilusiones y grandes cantidades de dinero que los bancos entregaban con cualquier pretensión de negocio, aunque jamás pudiera devolverse. El mismo favor que habían hecho los prestamistas hipotecarios estadounidenses a las comunidades de color y la gente de los suburbios, también en Europa los líderes políticos de la Europa periférica y avispados plutócratas estuvieron dispuestos a pedir prestado dinero que tenían pocas posibilidades de devolver. Tan pronto como se hizo patente públicamente que miles de millones en préstamos bancarios iba a ser imposible devolverlos, las autoridades gubernamentales, que trabajaban para ellos, miraron a su alrededor para ver quién podía pagar los intereses, y finalmente, sobre una deuda de la que no habían obtenido ningún beneficio directo, se fijaron en aquellos que no tenían ningún poder político como para resistirse a pagarlos.

Quizás esto parezca demasiado diabólico para parecer plausible, pero este fue el modelo básico de préstamo utilizado por los Bancos occidentales con el respaldo de los Gobiernos occidentales y las instituciones independientes que nos controlan desde hace seis décadas. Estados Unidos, Alemania o Francia han prestado mucho dinero para proyectos de infraestructura, proyectos agrícolas como la Revolución Verde y compras directas en tecnología y armamento. Este endeudamiento de los ciudadanos se consiguió por los tejemanejes de los Estados-nación, que procuraron grandes ganancias para las Corporaciones que pudieron vender sus productos gracias a la generosidad de los Estados occidentales y de los Bancos. Esta práctica, en cierta medida, explica cómo funcionarios y los plutócratas corruptos e incompetentes del Gobierno griego se llenaron los bolsillos, mientras que endeudaron de forma permanente a los ciudadanos de ese país.

Desde la perspectiva de un acreedor, las pensiones, los depósitos bancarios y los fondos de atención sanitaria eran bienes fungibles, y por tanto maduros para la cosecha. Que los ciudadanos de a pie, en muchos casos, trabajaran toda su vida renunciando a una compensación directa a cambio de estas ventajas, ha tenido poca o ninguna relación con las medidas que se están tomando para resolver las deudas contraídas por otros. Por muy primitivo que parezca, la actual batalla por las pensiones públicas y privadas en Estados Unidos, es exactamente eso. Y mientras que el Gobierno Federal respaldaba a la FDIC (Federal Deposit Insurance Corporation) con garantías ilimitadas de los depósitos bancarios en Estados Unidos, las negociaciones de los dos partidos vienen a sugerir que los depósitos bancarios pueden ser saqueados como las pensiones de la Seguridad Social y las pensiones del sector público en la próxima crisis.

Los rescates bancarios más infames fueron diseñados en Estados Unidos por el Presidente Demócrata Barack Obama y sus lugartenientes, Timothy Geithner y Larry Summers, siguiendo los esfuerzos de la Administración de George W. Bush. La decisión fue tomada desde el principio para no dañar Wall Street, dejando en su lugar a los principales actores que habían destruido la economía mundial. Los Gobiernos europeos impusieron restricciones más onerosas que las que tenían los estadounidenses. Este tratamiento diferenciado entre los prestamistas internos y los prestatarios externos define el comportamiento de los Estados, tanto dentro del país como en las naciones occidentales. La diferencia, en parte, confirma la importancia de los esfuerzos de Wall Street, los grandes Bancos estadounidenses, franceses y alemanes, en favor de unas políticas neoimperialistas.

Ahora

Son estos tiempos en los que las políticas liberales están dictadas por el Tribunal Supremo y el Demócrata Barack Obama está apoyando a hurtadillas tratados comerciales en los que las reglas del dinero no pueden ser más evidentes. Esta liberalización de los mercados sigue los pasos de los Reagan y Tatcher: una clase corporativa mundial que depreda a través de mecanismos de nueva construcción de subyugación económica. Esta clase profesional autorrealizada, que tiene el mismo derecho a dormir en cajas de cartón y pedir dinero como económicamente excluidos, como privatizados y excluidos de los mercados. Los políticos alemanes se dieron cuenta que los pensionistas griegos disfrutaban de unos derechos etéreos, mientras participaban en la lucha de clases mundial.

Todo esto tiene un alcance global y está relacionado entre sí: la represión racial en Ferguson, Missouri, el control de los mercados y la deuda perpetua de Atenas, Grecia. No es casual que los alemanes dibujen caricaturas racistas que califican a los griegos de perezosos y derrochadores, al mismo tiempo que la narrativa de la responsabilidad personal defina la base de la inclusión o exclusión para la encarcelación racista y los esquemas depredadores de privatización en Estados Unidos. Este es el lenguaje utilizado para explicar la dominación imperial que define a Occidente durante gran parte de los siglos XVIII, XIX y XX, que se actualiza ahora para los tiempos que vivimos. No se debe confundir la expansión de instituciones conservadores como el matrimonio o el servicio militar con políticas liberadoras, que se utilizan para desviar la atención ante la rápida consolidación del poder económico y político.

El proceso de evolución de la deuda en la última etapa es en gran medida formulista. Algo análogo sucedió en la etapa inicial con los préstamos a los mercados emergentes, realizados por los grandes bancos estadounidenses en los años 1970 y 1980, que fueron depositados de nuevo con rapidez en los mismos bancos a nombre de políticos extranjeros corruptos pero reembolsables por sus ciudadanos. El segundo paso es la inserción de las instituciones occidentales útiles, como el FMI y el Banco Mundial, para inducir en los países deudores la entrada de los monopolios multinacionales, para eliminar la competencia de la economía local, ofreciendo recursos locales para su saqueo, asignando la propiedad a las industria dominante y los servicios públicos a los agentes externos y utilizar las políticas de austeridad para delinear las estrategias neoimperialistas. Las apologías racistas/imperialistas proporcionan una justificación para llevar a cabo maniobras de ingeniería económica.

La actual discusión sobre las negociaciones entre el Gobierno griego y la Troika (FMI, BCE y la UE) se centra en las maquinaciones de los griegos, mientras que son los griegos los que tienen opciones limitadas y la Troika podría hacer que el tufo neoimperialista desapareciese en unos pocos segundos. Las limitaciones políticas impuestas por la Troika, responden, o son en gran parte el producto de una cháchara racista con objeto de llevar a cabo su proyecto neoimperialista. La ocupación nazi de Grecia creó una serie de deudas morales y efectivas debido a que el pueblo griego no pudo ser resarcido en varias épocas. En esta historia aparecen decenas, si no cientos, de miles de griegos que murieron de hambre para alimentar al pueblo alemán y a sus ejércitos, y decenas, si no cientos, de miles de griegos fueron colgados o ejecutados públicamente en los furgones de la muerte.

La situación de Grecia fue retratada recientemente por el Ministro de Economía , Yanis Varoufakis, y decía que las ayudas de la Troika tratan de reorganizar el Gobierno griego para forzar a los plutócratas locales a devolver sus ganancias conseguidas ilícitamente, en beneficio del pueblo griego. El marco de los intereses de clase de los que habla el Sr. Varoufakis (metafóricamente), vincula la evolución de una deuda ilegítima con los bancos franceses y alemanes, después de la renegociación de 2010. Conversaciones con los negociadores alemanes recientemente conocidas, sugieren que entendían perfectamente que en 2010 el monto de la deuda era demasiado grande como para ser devuelta y que los términos recogidos era económicamente destructivos para Grecia. Lo que puede parecer algo inexplicable, la incapacidad del Gobierno griego para meter en cintura a sus plutócratas, encuentra semejanza con la situación estadounidense de las últimas décadas.

Este último punto es importante entender, la afirmación de que los estadounidenses podrían forzar a sus plutócratas a actuar en favor del interés nacional en lugar del suyo propia, es algo que entra en contradicción con la historia del último medio siglo. La guerra estadounidense en el sudeste de Asia genero muchas riquezas para los especuladores, a sabiendas de que era una causa perdida con mucha antelación. Las guerras secuenciales en todo el Oriente Medio se vendieron en favor del interés nacional, asegurándose al mismo tiempo que pretendían el control del petróleo y el gas por las compañías multinacionales, su principal objetivo. Wall Street fue desregulado y se les permitió hacer préstamos depredadores que supusieron la pérdida de millones de hogares y los ahorros de toda su vida. Cuando Wall Street se derrumbó por sus malas prácticas, se hicieron las víctimas para que su poder fuese restaurado. De fallar en este convencimiento, las encuestas muestran que los intereses de los plutócratas determinan las políticas del Gobierno frente a los intereses de la mayoría de los ciudadanos.

La declaración de culpabilidad del Sr. Varoufakis, la capitulación ante el 98% de las políticas económicas perjudiciales que la Troika ha impuesto a Grecia, a cambio de pequeñas tolerancias sobre las pensiones, el empleo y los impuestos regresivos, se representó en el imaginario político como una lucha en contra de esa larga historia de que los alemanes parecían decididos a intentar la reocupación de Grecia a través de políticas económicas de castigo y la venta forzosa de los activos del Estado griego. La imposición de estas políticas neoliberales se ven como una forma de imperialismo económico vestido con el atuendo académico. Si uno quisiese asignar a todo esto una intención malévola, de estupidez, ignorancia y ceguera ideológica, la génesis de la deuda griega según el Sr. Varoufakis está relacionada con una clase dirigente mundial; ese parece ser el objetivo.

La táctica de ofuscación de la Troika ha sido la de colocar en el centro de esta génesis el rescate de 2010. Al desplazar las responsabilidades de los balances privados de los Bancos a la deuda impagable de la Troika (con un descuento), fingieron que se había alcanzado un acuerdo mutuamente beneficioso para ambos. La paradoja reside en el cruce entre los términos acordados y la responsabilidad democrática. Esto está muy bien para las élites griegos, un acuerdo que deben sobrellevar los ciudadanos de Grecia, carne de cañón. ¿Pero dónde están los banqueros franceses y alemanes en la concesión de préstamos que bajo ninguna circunstancia podrían ser devueltos? Por analogía, los créditos hipotecarios concedidos en Estados Unidos hasta 2007 por los bancos, estos sabían que la mayor parte de estos préstamos no podrían ser devueltos. Para encubrir este hecho delictivo, el Presidente Obama y su Secretario del Tesoro. Timoty Geithner, aprobaron varios programas de rescate para desplazar los recursos hacia los Bancos y los banqueros culpables. Y en el caso de que esto no funcionase, los pasivos bancarios pasarían directamente al balance de las cuentas públicas.

Las principales diferencias entre Estados Unidos y Grecia, además de su posición en la jerarquía neoimperialista, es que Estados Unidos no tiene ningún tipo de restricciones en darle a la máquina de los dólares para reemplazar los platos rotos por los banqueros. Cientos de miles de millones, si no miles de miles de millones, de dólares en pésimos préstamos bancarios fueron enterrados por las agencias del Gobierno Federal de Estados Unidos. La elección griega, en caso de darse, de abandonar la Unión Monetaria Europea, traería consigo una moneda terciaria, el dracma, en el interior, y seguir utilizando como moneda externa el euro, que no tienen la capacidad de producir. Para mantenerse dentro de la Unión Monetaria deben dejar de producir euros, una capacidad que sólo tiene el BCE, que se considera como una norma oro, excepto cuando se trata de salvar a los Bancos europeos depredadores. Que el problema griego, al menos en los que respecta a la consideración que de él tiene la Troika, podría ser resuelto a través de la producción de dinero, nos recuerda que el BCE es un reflejo de la naturaleza de las políticas (imperialistas) de la Troika.

En las actuales circunstancias, se ha convocado un referéndum en Grecia para este domingo 5 de julio, votando sobre un paquete de rescate ya rechazado, y luego parcialmente aceptado por Syriza. Los controles de capital y las limitaciones en el acceso a los ahorros ha causado un dolor económico severo e inmediato. No sólo los ciudadanos griegos se ven afectado de forma individual, sino el conjunto de relaciones económicas que se requieren para la producción económica e interrupción de la cadena de suministro. Todo ello corre el riesgo de perderse. La desventaja, sin embargo, parece estar en la aceptación de los términos de la Troika, ya sea para Syriza o para el Gobierno que le siga, continuando con la miseria económica o dislocaciones económicas inmediatas y severas con el plan de recuperación gradual. La única garantía es que de aceptar esas condiciones, Grecia continuará de forma indefinida metida en una miseria económica.

Se dice que Syriza consiguió unas leves concesiones de la Troika, a pesar de tener todo en contra. Pero al convocar un referéndum, después de haber aprobado un control de capitales, la decisión queda en manos de los ciudadanos griegos, en si van a aceptar la sangría económica a corto plazo a cambio de un posible poder de negociación. El argumento de que Syriza ha perdido fuerza, asume que a pesar de los últimos ochos años pasados, la estructura de la unión monetaria es muy deficiente y no contaba con los imprevistos y que las negociaciones de la Troika han puesto al descubierto unas ansias de dominación política y control económico. Las motivaciones pueden ser complejas, pero en las presentes circunstancias pueden ir aparejadas intenciones declaradas y otras ocultas. La historia de Alemania se encuentra ahora con la imagen de la ocupación, sólo que ahora sin una ocupación real, se esbozan caricaturas racistas que nos retrotraen a principios de 1940.

Independientemente de lo inteligentemente o lo mal que haya jugado sus cartas Syriza, la identificación realizada por Yanis Varoufakis de una clase dirigente mundial con intereses unificados, no como algo singular, sino como un artefacto de la economía política predominante en esta época, pone a la Troika fuera del estrecho marco griego, para colocarla en la lucha mundial de clases. El centro, ese marco que se ha utilizado para definir las relaciones políticas y económicas europeas, encuentra su metáfora en las relaciones de clase en Estados Unidos. Si bien se viene diciendo desde mediados de 2009 que se está produciendo una recuperación económica, rumor que procede de un núcleo duro de Wall Street y de los ejecutivos de las grandes Corporaciones multinacionales, seleccionando al burgués suburbano, dejando fuera a los grupos tradicionales. Los detritus económicos generados por las finanzas depredadoras todavía se pueden ver en la ciudad y las zonas más acomodadas del interior, donde la malversación bancaria ha sido prevalente. Que un Presidente demócrata liberal haya implementado unas políticas de goteo [efecto de filtración de la riqueza de una capas sociales a otras], demuestra el alcance del proyecto neoliberal.

En esta Contabilidad Cósmica, desconocida para nosotros los simples mortales, los griegos a partir del mediados del año 2000 se dedicaron a comprar baratijas burguesas sólo para demostrar que podían, lo que ha llevado a Grecia a una crisis que es más sistémica que particular. Los Bancos franceses y alemanes hicieron préstamos inasumibles a los países de la periferia europea. La estupidez, la ignorancia y la ceguera ideológica pueden explicar, más que la malevolencia, que la capacidad para reembolsar los préstamos es el negocio de los banqueros, no de los prestatarios. Es el fracaso de los Gobiernos, que sostienen a los banqueros incompetentes y malévolos y obliga a cargar con las consecuencias de sus malas decisiones a los menos capaces de resistir los excesos de los años 1990 y 2000, cuando ya va para medio siglo las prácticas depredadoras de la banca en su conquista neoimperialista.

En este marco, no importa demasiado lo que Syriza haya hecho o dejado de hacer en este juego amañado desde un principio. Reflexionando sobre la izquierda internacional, es importante saber si los pequeños movimientos de Syriza han influido para que el poder político y económico se incline en una dirección u otra. Si la función de la izquierda es la de proporcionar un marco crítico y unos principios generales para la socialización política y económica, no parece muy constructivo dejar a Syriza y al pueblo griego a su suerte. Si este análisis se lleva a sus últimas consecuencias, las gentes de Baltimore, Detroit y Filadelfia, comparten más intereses con el pueblo griego que con sus representantes en Washington o Nueva York. El factor unificador es la economía neoimperialista, que se presenta en los reinos de lo político y lo económico como la libertad de elegir.

Lo siguiente

A menos que la recuperación económica no sea otra cosa que una esperanza ciega que la historia ha determinado, la crisis renovada se ajusta perfectamente a las tendencias históricas, que han sido recuperadas y mejoradas desde la última crisis. Grecia, más probablemente que no en el resto de la periferia europea, está en declive en proporción a la extensión de esa periferia, y señala el dilema introducido hace algún tiempo por los políticos griegos, ahora apartados de sus cargos. Al escribir estas líneas, el FMI ha declarado públicamente que la deuda griega es impagable en su cuantía actual. De las conversaciones de los negociadores alemanes recientemente publicadas, esto ya se había entendido bien antes de que se firmase el acuerdo de 2010 entre Grecia y la Troika. A nivel de mayoristas y minoristas de Wall Street, los grandes Bancos estadounidenses, franceses y alemanes, sabían que los préstamos que hicieron no podían ser devueltos.

Para aquellos que pueden haberlo olvidado, a raíz de las dimensiones de la crisis financiera de 2008, el FMI hizo público un mea culpa pidiendo perdón por negar que las políticas de rescate a las que se apuntaron los plutócratas fueran la primera opción de los políticos occidentales. Esto quiere decir que todos los partidos implicados en las negociaciones griegas sabían desde hace tiempo que la deuda griega no podría ser devuelta, y se empeñan ahora en seguir castigando al pueblo griego. La deuda es la herramienta del Imperialismo moderno. Estados Unidos y Alemania han extendido los mismos términos del rescate a la periferia interna y a la periferia mundial que aplicaron a los bancos en la crisis económica mundial que habría terminado en 2009. La diferencia se puede enmarcar en términos de centro o periferia económica. De cualquier manera, la Historia es mejor guía que cualquier teoría económica para determinar la trayectoria de la economía política a la que ahora nos enfrentamos.

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Rob Urie es artista y economista político

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Procedencia del artículo:

http://beta.counterpunch.org/2015/07/03/greece-and-global-class-war/

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