"Ni la Ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho, y que no nos pase nada del otro mundo". Mentiras principales, Agustín García Calvo

Los sucesos del 11 de septiembre y la actitud en el ámbito académico

Por Ludwig Watzal, 30 de noviembre de 2013

Dissident Voice

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El documental El 11 de septiembre en el ámbito académico realizado por Adnan Zubery fue galardonado con el premio “Documentary Achievement Award” en el Festival de Cine de Toronto. El documental muestra la sorprendente indiferencia de los académicos para examinar los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001. Prácticamente todos aceptaron de inmediato la narración oficial de los hechos, y  no se plantearon las preguntas más elementales: ¿Qué pasó ese día? ¿Quiénes planearon y ejecutaron esta compleja operación? ¿Quién se benefició de ella?

Las lagunas de la versión oficial saltan de inmediato a la vista y se comprueba que sólo se muestra la punta del iceberg. ¿Qué intelectuales son estos que no tratan de manera crítica tal acontecimiento que ha conducido a la transformación de Estados Unidos en un estado policial, se han perdido derechos civiles y el Gobierno ha emprendido dos guerras de agresión y una indefinida “guerra contra el terror” en todo el mundo? La actitud reacia de la Comisión del 11 de septiembre y su modo de actuar parecieron diseñados para redactar un Informe final de encubrimiento: está tan plagado de lagunas que se le ha designado como el Informe de las omisiones. El asunto del 11 de septiembre se ha convertido en uno de los mayores tabúes del siglo XXI en las sociedades accidentales, un tema que no puede se objeto de investigación académica.

Pareciera como si todos los Gobiernos, los Medios de Comunicación y las Instituciones Académicas se hubieran puesto de acuerdo para silenciar a cualquiera que se atreva a contradecir la versión oficial. Los sucesos del 11 de septiembre están rodeados de un armazón y cualquiera que ose atravesarlo corre el riesgo de ser condenado al ostracismo o directamente excluido. Incluso aquellos intelectuales que tienen opiniones sociales críticas y aquellos periodistas llamados de izquierdas, se niegan a hablar de este asunto, aunque hay evidencias de que los presuntos secuestradores no pudieron cometer tal crimen por sí solos. Uno de los papeles que cumplen los intelectuales en la sociedad es el de dar a conocer lo que los gobernantes nos tratan de ocultar. En el caso del 11 de septiembre, esto nos permitiría destruir este mito y avanzar en una investigación sobre los motivos de los verdaderos autores.

En el documental, por ejemplo, se muestra la actitud de pensadores de izquierdas, como la cita que aparece en un libro de Noam Chomsky sobre lo sucesos del 11 de septiembre: “… Las pruebas sobre la autoría de los sucesos del 11 de septiembre son difíciles de encontrar. O los ataques con ántrax, que fue localizado en un laboratorio de armas del Gobierno de los Estados Unidos, pero cuyos autores no han sido localizados (…) Sin embargo, a pesar de las débiles evidencias, la conclusiones iniciales sobre los sucesos del 11 de septiembre quizás sean correctas” (Pág. 120-121). Además del citado anteriormente, en el documental de Adnan Zuberi aparecen otros intelectuales.

El profesor David McGregor de la Universidad de Western Ontario, Canadá, dijo que muchos intelectuales están interesados en cómo afectaron a la sociedad y la política los acontecimientos del 11 de septiembre, pero ninguno sobre los acontecimientos mismos. Incluso los escritos del reconocido profesor David Ray Griffin, que ha escrito más de 10 libros sobre el 11 de septiembre, permanecen ignorados por la comunidad académica. Muchos intelectuales viven atrapados en una espiral de silencio, y prefieren por comodidad someterse a la opinión mayoritaria. Las violentas reacciones contra los intentos de examinar de forma crítica la versión oficial de los acontecimientos del 11 de septiembre sugieren que el cuestionar esa visión toca de alguna forma las fibras más sensibles.

Zuberi recoge las declaraciones de expertos, que explican que las Torres Gemelas no pudieron derrumbarse por el choque de los aviones o por los incendios que siguieron al ataque, por no hablar del inexplicable colapso del edificio WTC nº7, que no fue objeto de ningún tipo de ataque ni se estrelló ningún avión en él. Sorprendentemente, el Informe de la Comisión del 11 de septiembre ni siquiera menciona este suceso sin precedentes. Declaraciones de profesores de Ingeniería y Física, que dicen que la versión oficial sobre el colapso de las Torres Gemelas resulta incompatible con las leyes físicas. Los Ingenieros de estructuras tienen mucho que decir sobre estos sucesos, porque si lo que dice el Gobierno es cierto, entonces habría que revisar las normas de construcción y muchos edificios de gran altura estarían en riesgo. Sin embargo, no se han revisado las normas de construcción.

Según Michael Truscello, de la Universidad Royal Mount, Calgary, Canadá, el 25% de las notas a pie de página que aparecen en este Informe han sido obtenidas bajo tortura. Así que explicar estos sucesos por testimonios obtenidos de esta forma parece algo absurdo. La mayoría de los testimonios hablan de un supuesto complot de Al Qaeda, y algunos estaban arreglados, como admitió Seikh Mohammed en carta anviada al Comité Internacional de la Cruz Roja, señala Truscello.

Según sus declaraciones, Philip Zelikow, director ejecutivo de la Comisión del 11 de septiembre, las líneas generales de la versión de los hechos ya estaba establecida incluso antes de que se constituyera. Era colega de Condoleezza Rice, con la que había escrito un libro. Truscello dice que Zelikow era una persona que mantenía un contacto privilegiado con la Casa Blanca, en estrecho contacto con Karl Rove, asesor de George W. Bush, que le transmitía sus palabras cuando la Comisión empezó a funcionar.

Según Paul Zarembka, profesor de la Universidad de Nueva York en Buffalo: “Hay una probabilidad del 99% de que la información que se movía en American y United Airlines se hiciese de forma privilegiada” días antes del 11 de septiembre. En el documental de Zubeiri se dice que profesores e intelectuales de la Universidad fueron amenazados después de poner en duda la versión oficial de los sucesos del 11 de septiembre. El profesor John McMurtry, de la Universiad de Guelph, Ontario, Candá, por ejemplo, recibió correos con amenazas de muerte, y muestras de odio, y algunas de sus colegas exigieron incluso su expulsión de la Universidad.

Desde que el Gobierno de Bush borró todas las pruebas en el menor tiempo posible, ¿cómo pueden los científicos reconstruir los sucesos? El documental de Zuberi muestra que las investigaciones sobre el 11 de septiembre tienen que ser reabiertas, a pesar de la enorme oposición por parte del Gobierno, los Medios de Comunicación corporativos y la comunidad académica. Este documental requiere de una amplia difusión con el fin de desterrar esa idea de que los atentados fueron cometidos por 19 jóvenes dirigidos por una mente desde las cuevas de Afganistán. Si la actual espiral de silencio es más fuerte que las abrumadoras evidencias que aparecen en el documental es algo que está por verse.

Fuente: http://dissidentvoice.org/2013/11/911-and-academia/

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