"Ni la Ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho, y que no nos pase nada del otro mundo". Mentiras principales, Agustín García Calvo

Marie-Monique Robin: la lucha contra una multinacional biotecnológica a través del poder del cine

Un gigante de la Agroindustria que está utilizando su cuota de mercado y el sistema de patentes para extender los cultivos modificados genéticamente por todo el mundo.

Por Marie-Monique Robin, 23 de septiembre de 2012

Common Dreams

 

 Llevo trabajando como periodista durante los últimos 25 años, más o menos, preocupándome sobre todo de los derechos humanos y el medio ambiente. Lo que me ha sorprendido en todo este tiempo es un nombre que estaba en boca de todos: Monsanto, la enorme multinacional biotecnológica.

Crecí en una granja de Francia, de ahí mi interés por los temas agrícolas. De modo que decidí averiguar más sobre el alcance mundial de Monsanto.

Monsanto fue fundada en 1901, siendo en principio una empresa química. Es más conocida por haber fabricado el famoso Agente Naranja, un defoliante utilizado por las fuerzas estadounidenses durante la guerra de Vietnam.

Ahora es una empresa que domina el mercado mundial de semillas modificadas genéticamente. Uno de sus productos más representativos es el herbicida Roundup. En el documental se muestra cómo Monsanto ingresa enormes sumas de dinero por la venta de Roundup junto con las semillas transgénicas, que son resistentes a este herbicida (Roundup Ready).

Monsanto comercializó inicialmente este herbicida como “amigable ambientalmente” y como biodegradable, pero tuvo que cambiar la etiqueta después de que la compañía fuese denunciada por publicidad engañosa, primero en un tribunal de Estados Unidos en 1996, y luego en un tribunal francés en 2007.

La compañía ha patentado varias semillas modificadas genéticamente, así que cuando un agricultor las compra debe seguir pagando las tasas de la patente de las nuevas semillas que adquiera, incluso si estas semillas con recogidas por el agricultor de su cosecha propia.

Cuando Monsanto empezó a vender la soja transgénica en Argentina aseguraba no cobrar por los derechos de patente. Pero varios años más tarde, una vez que la multinacional había ya copado gran parte del mercado, cambió de estrategia y comenzó a cobrar a los agricultores por los derechos de patente.

Un vez que se ha utilizado el herbicida Roundup, es muy difícil volver a cultivar las semillas tradicionales de soja. Los agricultores deben pagar año tras año los derechos correspondientes si desean seguir cultivando plantas transgénicas resistentes a Roundup. Es más, si empiezan a aparecer malezas resistentes a Roundup, los agricultores tienen que adquirir otros plaguicidas de Monsanto.

A la búsqueda de la documentación disponible públicamente

Parece que funciona el mecanismo de las puertas giratorias entre Monsanto y el Gobierno de los Estados Unidos. Tomemos el caso de Donald Rumsfeld. Antes de ser Secretario de Defensa bajo las administraciones de Ford y George W. Bush, Rumsfeld fue presidente de una filial de Monsanto. El ex Secretario de Comercio de los Estados Unidos, Mickey Kantor, también se convirtió en un ejecutivo de Monsanto después de dejar la política.

Michael Taylor representa un ejemplo clásico de esta política de puertas giratorias. Entre 1976 y 1980, Taylor estuvo a cargo de la seguridad alimentaria en los Estados Unidos, la FDA, Food and Drug Administration. Después trabajó para un bufete de abogados que representó a Monsanto. En 1991, regresó a la FDA con un puesto ejecutivo que supervisaba la desregulación de los productos modificados genéticamente. Más tarde, en la segunda mitad de la década de 1990, volvió a Monsanto para convertirse en Vicepresidente.

Mi documental “El mundo según Monsanto” se proyectó por primera vez en la Televisión francesa y tuvo una audiencia de 1,5 millones de personas. Después continuó en los canales de televisión y cines de todo el mundo. Se proyecta en Japón desde el mes de septiembre.

En uno de mis anteriores documentales trataba el asunto del ejército francés; en otros he profundizado en el papel de los Gobiernos y de las grandes Corporaciones. Quiero hacer un periodismo escrupuloso, así que lo primero que hago cuando estoy buscando información es realizar una consulta de documentos a disposición pública en Internet.

Si la búsqueda es detenida es posible encontrar material gubernamental y y de las empresas, que aunque exactamente no es “top secret”, contiene gran cantidad de información. Por supuesto, viajo mucho para respaldar los descubrimientos que hago en Internet.

Para este documental pasé un año entrevistando a personas de 10 países, entre ellos los Estados Unidos, América Central y América del Sur, Vietnam y la India. Tuve la oportunidad de comparar lo que estaba ocurriendo sobre el terreno con las afirmaciones de Monsanto.

Monsanto no fue entrevistado en el documental, pero juntando las piezas de un complicado rompecabezas fui capaz de reconstruir una imagen clara de cual es el comportamiento de esta compañía.

El sistema Teikei de Japón

Para mi próximo documental pienso visitar la prefectura de Fukushima, en el contexto de la catástrofe nuclear del año pasado. También estoy interesada en el sistema de agricultura japonesa denominado “Teikei”, apoyado por la comunidad.

Los agricultores de Fukushima han sufrido mucho, no sólo directamente por el desastre, sino por el alarmismo que siguió al accidente. Como un gigante nuclear que es, Francia está siguiendo muy de cerca la situación de Japón.

Durante la investigación sobre la agricultura ecológica y otros tipos de agricultura respetuosas con el medio ambiente, me interesé por el sistema Teikei, mediante el cual los consumidores pueden comprar los productos agrícolas directamente al agricultor.

El Teikei ha sido ahora adoptado también en Europa y los Estados Unidos. A través del Teikei, los consumidores pueden conocer a las personas que cultivan sus alimentos y averiguar cómo se producen estos. Creo que es un modelo válido para la agricultora mundial y también señala el camino futuro de la agricultura. Los japoneses deben estar orgullosos de este sistema tan maravilloso.

El documental de Marie-Monique Robin “El mundo según Monsanto” se proyecta en los cines de todo Japón a partir de este mes de septiembre.

Este artículo se ha redactado a partir del texto de una entrevista realizada por Noriko Akiyama de Asahi Shimbun’s GLOBE.

[Documental que denuncia los efectos negativos que provocan los productos agroquímicos y las semillas de soja transgénica que comercializa la empresa más grande del mundo del sector.En síntesis, expone la cara más oscura de la lógica económica neoliberal, a través de la realidad agrícola de América del Norte y del Sur, especialmente de Argentina.

Hoy Monsanto es el primer semillero de soja, maíz, algodón y productor de agroquímicos del mundo. Quien dice semilla, dice Monsanto, pero también dice alimentos.Es la empresa norteamericana que maneja el mercado mundial de la soja. Es la misma empresa que fabricó PCB, y ocultó durante 50 años que ese aceite era cancerígeno. Es la empresa que produce y que patentó las semillas de soja genéticamente modificadas, para resistir agroquímicos y tempestades, etc.

Dirección: Marie-Monique Robin

Portal Libertario OACA – http://www.portaloaca.com]

© 2012 The Asahi Shimbun

Marie-Monique Robin nació en 1960, creciendo en una granja de Francia. Ha recibido numerosos premios, por ejemplo por su documental del año 1995 sobre el comercio de órganos, “Ladrones de ojos” y “Los escuadrones de la muerte: escuela francesa”, de 2003.

Fuente: http://www.commondreams.org/view/2012/09/23-5

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