"Ni la Ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho, y que no nos pase nada del otro mundo". Mentiras principales, Agustín García Calvo

La controversia de la pectina

por Susie Greaves, 18 de junio de 2012

IsiS

 Cómo el Gobierno preparó un ataque contra la ciencia y los científicos para proteger a la Industria Nuclear, dice Susie Greaves.

 

 Los más importantes impactos en la salud durante los últimos 26 años en las zonas contaminadas por Chernobyl se han debido a una radiación crónica interna al consumir alimentos contaminados. Las zonas rurales son las más afectadas debido a que la población local vive de la tierra, come pescado de los ríos, caza y recolecta bayas y setas del bosque, todo ello contaminado con radionucleótidos.

Las gentes de estas zonas de Europa fueron abandonadas a su suerte, primero por el Gobierno soviético, pero poco después por los Gobiernos Occidentales, con el lobby nuclear haciéndose cargo y persuadiendo a los Gobiernos de que la radiación crónica a bajo nivel no tiene efectos sobre la salud. El lobby nuclear sólo después de mucho tiempo ha llegado a aceptar que es necesario distinguir entre los efectos a una exposición aguda en un período corto de tiempo a altos niveles de radiación, como es el caso de Hiroshima, y la radiación crónica a bajo nivel como es el caso de las víctimas de Chernobyl (1).

Los científicos de los tres países afectados, Bielorrusia, Ucrania y Rusia, lucharon desde el principio contra la desinformación. Alentados por la desesperada situación de su pueblo, hicieron descubrimientos únicos acerca de los efectos en el interior del cuerpo por la presencia de radionucleótidos, en particular el cesio 137. Con esta información, se recomendaron una serie de medidas de protección radiológica, y una de ellas fue el uso de pectina como adsorbente que ayuda en la limpieza de los radionucleótidos del cuerpo. La siguiente información se basa en un excelente libro, “El crimen de Chernobyl: el gulag nuclear”, escrito por el periodista Wladimir Tchertkoff [2].

Vassili Nesterenko

El profesor Vassili Nesterenko fue profesor del Instituto de Energía Atómica de la Academia de Ciencias de Bielorrusia desde 1977 a 1987. Cuando se produjo el accidente en 1986, fue llamado por el Gobierno soviético para evaluar la situación. Voló sobre el reactor afectado en un helicóptero, recibiendo altos niveles de radiación que afectaron a su salud durante el resto de su vida. Nesterenko fue desde el principio un aguijón en la carne de las autoridades soviéticas, insistiendo en que había que distribuir yodo, evacuar en una zona de radio mucho más amplio ( ninguna de las cuales se hizo con prontitud) y sus primeros informes contradecían los datos oficiales. Estuvo sometido a un acoso constante y por dos veces se atentó contra su vida. En 1989, incapaz de continuar con su trabajo de radioprotección en el Instituto Estatal, creó el Instituto Independiente de Seguridad Radiológica de Bielorrusia (BELRAD), con el apoyo de Andrei Sajarov, otro físico nuclear, Ales Adamovitch, escritor y Anatoli Karpov, campeón de ajedrez.

 BELRAD midió la radiación interna de cada niño con un espectrómetro de radiación humana (HRS), y utilizó la información para transmitírsela a los padres y maestros de la aldeas para reducir en lo posible la exposición. Es algo fundamental utilizar mediciones HRS en lugar de confiar exclusivamente en los cálculos matemáticos abstractos para conocer la dosis total de radiación en un área determinada. Este método ignora la situación real, ya que se pueden dar valores muy diferentes a pocos metros de distancia, y en todo caso, la dieta de cada niño difiere: puede estar más o menos contaminada.

En 1990, BELRAD había establecido 370 centros locales de radioprotección para las mediciones HRS, controlando las muestras de alimentos para detectar la radiactividad, y las técnicas de presentación para reducir el nivel de cesio 137 en los alimentos. Con la ayuda de organizaciones benéficas, algunos niños se fueron de vacaciones durante tres semanas para reducir la carga radiactiva en sus cuerpos. BELRAD también introdujo las curas con pectina de manzana.

Establecida correlación entre la radiactividad interna y las patologías

En 1994, Nesterenko encontró al doctor Yuri Bandajevsky, un patólogo y al Rector del Instituto Gomel de Medicina. Yuri y su esposa Galina Bandajevskaya, cardiólogo pediatra, hicieron dos importantes descubrimientos: en primer lugar, que el cesio 137 ingerido con los alimentos se concentra de manera desigual en los órganos del cuerpo, por lo tanto, para un promedio de 50 Bq/kg en el cuerpo de un niño, podía haber 1000 Bq/kg en los riñones y más de 2500 Bq/kg en el corazón; el segundo descubrimiento fue que se producen lesiones irreversibles en todos los órganos vitales del cuerpo por exposición a niveles superiores a 50 Bq/kg. (Este nivel se redujo posteriormente a 20 Bq/kg [ véase (3) Apple Pectin for Radioprotection, SiS 55).

La importancia de estos dos descubrimientos no debe ser exagerada. La piedra angular de la insistencia del lobby nuclear no puede explicar el aumento de enfermedades y muertes en las zonas contaminadas, y muestra su incapacidad para evaluar correctamente las dosis de radiación, relacionadas con patologías individuales. Esto es precisamente lo que Bandajevsky había hecho y suponía una amenaza para el lobby nuclear y el Ministerio de Salud de Bielorrusia.

Nesterenko y Bandajevsky, entre otros, criticaron de forma severa los 17 mil millones de rublos gastados en 1998 por el Gobierno de Bielorrusia, con la supuesta intención de mitigar las consecuencias del desastre de Chernobyl. En cambio, el dinero se gastó en crear un registro erróneo de las dosis de radiación, que fue abandonado un año más tarde. El Ministerio de Salud de Bielorrusia empezó a poner obstáculos a BELRAD. En 1999, el Ministerio de Salud hostigó a la institución sobre si el HRS (Espectrómetro de Radiación Humana) constituía un método médico o científico, y que BELRAD necesitaba una licencia del Ministerio de Salud. Cuando el Gobierno vio perdida la batalla, la discusión giró en torno a si la pectina era eficaz como adsorbente.

Swiss Medical Weekly respalda que la pectina de manzana es un eficaz adsorbente del cesio 137

Se sabe desde hace décadas que el uso de adsorbentes puede mejorar la eliminación de metales pesados y sustancias radiactivas presentes en el cuerpo. La FDA de Estados Unidos ( Administración de Alimentos y Fármacos) asesora a la Industria sobre el uso de estos adsorbentes. ¿ Cómo se puede explicar esta controversia en torno a la pectina de manzana, un producto natural que no tiene efectos secundarios, es barato de producir y de acuerdo con el estudio publicado por BELRAD en una revista científica de renombre, el semanario suizo Medical, ha demostrado en los resultados que reduce los niveles de contaminación radiactiva en el cuerpo de los niños? [ Los detalles se describen en (3) ].

¿Guerra contra la pectina o represión de la ciencia?

Estaba claro que cuando el Ministerio de Salud de Bielorrusia se opuso a BELRAD en el uso de la pectina, fue un intento del lobby nuclear para silenciar a Bandajevsky y detener el trabajo de BELRAD. Si los hallazgos de Bandajevsky fuesen admitidos, el futuro de la energía nuclear estaría en peligro. Los efectos sobre la salud a niveles tan bajos de radiación, la contaminación de enormes áreas y el hecho de poner en peligro la salud de millones de personas, podría tener consecuencias financieras tan devastadoras que ningún Gobierno podría tomar en consideración la energía nuclear como viable.

El Ministerio de Salud de Bielorrusia contrató al científico bielorruso Dr. Jacob Kenigsberg, que trabajó ( ¡y sigue trabajando!) en la Agencia Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y al profesor Lengfelder, presidente de Deutscher Verbande fur Tschernobyl-Hilfe ( Asociación Alemana de Ayuda a Chernobyl) para que se opusieran a Bandajevsky y su terapia con pectina. Lengfelder y su vicepresidenta Madame Frenzel, llevaron a cabo una campaña de desprestigio contra Bandajevsky y Nesterenko, ambos con unas brillantes carreras antes de dedicarse por completo a ayudar a las víctimas del accidente de Chernobyl. La campaña patrocinada por el Gobierno contra los dos hombres culminó con el despido de Bandajevsky de su puesto en Gomel, en 1999, arrestado bajo cargos falsos y condenado a ocho años de prisión (4). Fue considerado preso de conciencia por parte de Amnistía Internacional, y puesto en libertad en 2005.

Infundadas afirmaciones en contra de la pectina de manzana

Lengfelder, Frenzel y Kenigsberg afirmaron que la pectina no tenía propiedades de utilidad. Según ellos, un estudio realizado por Herbstreith y Fox en Alemania había demostrado que la pectina era ineficaz en la eliminación de los radionucleidos del cuerpo. Cuando un representante de Herbstreith y Fox fueron entrevistados, dijeron que sólo habían estudiado el efecto de la pectina en la eliminación de los metales pesados, y no el efecto sobre los radionucleidos [pág 137 de (1)].

Pero en una carta enviada por el Ministerio de Salud de la Federación Rusa en 2003 a las autoridades sanitarias locales, el producto de pectina Zosterine-Ultra fue recomendado como un “profiláctico de la radiación, por su capacidad de eliminar componentes tóxicos como el plomo, mercurio, cadmio, zinc, manganeso, metales pesados y otros, así como radionuleótidos como el plutonio”. Era perfectamente tolerado por los pacientes y no tenía contraindicaciones. “La carta hablaba de la importancia de este producto es la reducción de los niveles de acumulación y concentración de sustancias tóxicas en el organismo, reforzando los mecanismos de defensa del cuerpo”. El producto ha sido “aprobado como un aditivo en los alimentos terapéuticos y profilácticos por varios institutos de investigación médica, hospitales y clínicas, incluyendo el Centro Estatal de Ciencias, el Instituto de Biofísica, el Instituto de Investigación de la Academia de Ciencias Médicas de Rusia, la Academia Kirov de Medicina Militar, el Instituto de Toxicología del Ministerio de Salud Pública de Rusia, la Academia de Formación de Médicos (San Petesburgo)”. En resumen, se produjo un rotundo respaldo del Ministerio de Salud de Rusia.

A BELRAD se le niegan los fondos europeos

Pero Lengfelder, Frenzel y Kenigsberg continuaron con su campaña contra la eficacia de la pectina, con desastrosas consecuencias. En la primavera de 2005, el Parlamento Europeo se negó a dar respaldo financiero a BELRAD a través de su programa TACIS ( programa de la UE que pretende ayudar a los países de Europa a hacer la transición a una economía de mercado).

No hubo acuerdo acerca de la eficacia de la pectina en la reunión de la Junta de Aprobación del programa TACIS y se propuso que se hiciese un estudio para comprobar su eficacia de una vez por todas. Según el Diputado alemán Gila Altman, Lengfelder siguió ejerciendo su influencia también en este caso, impidiendo que se realizara el estudio. Desde entonces, BELRAD ha sobrevivido de las donaciones de entidades de caridad y tiene dificultades para pagar los escasos salarios de su personal. Vassili Nesterenko murió en 2008, pero su hijo Alexei continua con el trabajo y BELRAD está ofreciendo ayuda y asesoramiento a las organizaciones de radioprotección del Japón.

Solange Fernex (1934-2006) Diputado europeo, escribió en 2000, un apasionado llamamiento al embajador de Francia en Minsk para preguntar por qué Lengfelder “…gasta tanto tiempo en atacar a su compañero Bandajevsky, que estaba indefenso, encarcelado y relevado de su cargo, relegándole a la condición de criminal. ¿Qué puede motivarle a destruir al Instituto BELRAD y condenar la labor que realiza así como las investigaciones sobre la pectina?”. [Véase la página 319 de “El delito de Chernobyl (1)].

Nesterenko respondió a esta pregunta de la siguiente manera: “Porque si la pectina se administra tres o cuatro veces al año, disminuye en un factor de dos a tres la concentración de radionucleidos en el niño, en otras palabras, no se encontrará peor. La comida está contaminada. Creo que si esto ocurriese en Francia o en Alemania, los productos contaminados serían prohibidos y se consumirían alimentos limpios. Peo aquí, el Estado no puede proporcionarlos y la gente no pude permitirse ese lujo. Comen lo que cultivan… Creo que no quieren reconocer que se ha producido una contaminación en masa”.

Nesterenko añadió: “ No creo que la pectina sea la panacea universal, pero es un producto efectivo para aquella población que no ha sido evacuada de las zonas contaminadas”. ¿Qué sentiría Nesterenko hoy, ya no sólo por la difícil situación de las personas en Bielorrusia, sino también ahora en Japón y si deben ser evacuadas o no? [véase (5) Truth about Fukushima, SiS 55].

Ramificaciones de la Industria Nuclear mundial

Ésta es la vergonzosa verdad. Si el Gobierno de Bielorrusia aprobase la eficacia de la pectina, tendrían que aceptar que se ha producido una contaminación radiactiva generalizada. También tendrían que aceptar que ellos ( y Occidente) han permitido que 2 millones de personas, incluidos 500.000 niños, hayan ingerido alimentos contaminados durante 26 años, estando su vida sometida a la enfermedad, muriendo antes de tiempo ( el 90% de los niños de Bielorrusia tuvieron buena salud hasta 1985. Ahora la cifra es de sólo el 20%). Las ramificaciones de la Industria Nuclear por todo el mundo tienen que ser aclaradas. En el año 2000, Kofi Annan escribió el prefacio del Informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Chernobyl (6), una catástrofe continua. Estas fueron su palabras:

Las víctimas más vulnerables son los niños pequeños y los bebés nacidos en el momento en el que el reactor explotó. Ahora que se acercan a la edad adulta, es probable que la vean arruinada, ya que su infancia también la estuvo. Morirán antes de tiempo. ¿Vamos a dejarlos morir, mostrándonos indiferentes a su suerte?.

REFERENCIAS Y NOTAS:

  1. By 2007, the ICRP was at least mentioning the words internal and external in their recommendations: “An important change is that doses from external and internal sources will be calculated using reference computational phantoms of the human body based on medical tomographic images, replacing the use of various mathematical models.” (http://www.icrp.org/docs/ICRP_Publication_103-Annals_of_the_ICRP_37(2-4)-Free_extract.pdf).
  2. Wladimir Tchertkoff.  “Le crime de Tchernobyl: le goulag nucleaire”, Actes Sud, 2006.
  3. Ho MW. Apple pectin for radioprotection. Science in Society 55 (to appear) 2012.
  4. Bertell R. Avoidable tragedy post-Chernobyl. Journal of Humanitarian Medicine 2002, Vol. II, No. 3, 21 – 28.
  5. Ho MW. Truth about Fukushima. Science in Society 55 2012
  6. United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs “Chernobyl: A continuing catastrophe”, OCHA/99/20, 2000.

Fuente del artículo: http://www.i-sis.org.uk/The_Pectin_Controversy.php

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Clasificado en:Cáncer, Contaminación química, Energía nuclear, Régimen sanitario

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