"Ni la Ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho, y que no nos pase nada del otro mundo". Mentiras principales, Agustín García Calvo

El climatólogo Peter Gleick fue la persona que filtró los documentos del Instituto Heartland

Por Richard Littlemore, 20 de febrero de 2012

 

 El climatólogo Peter Gleick ha reconocido que fue la persona que convenció al Instituto Heartland para que que le entregasen los documentos para el consejo que se había de celebrar en enero, que la autenticidad de los documentos está fuera de toda duda y que lo dicho por este Instituto durante la última semana forma parte de una campaña de desinformación , tratando con ello de desacreditar el contenido de los documentos.

En el Huffington Post, Peter Gleick informó que había recibido el controvertido documento sobre la Estrategia Climática y otros documentos de una fuente anónima a principios de este año y trató enseguida de confirmar si su contenido era auténtico. Gleick continúa diciendo:

En mi esfuerzo por hacerlo, y en un grave error de mi juicio profesional y ético, solicité y recibí los materiales adicionales directamente del Instituto Heartland en nombre de otra persona. Los materiales que me enviaron del Instituto Heartland confirmaban el contenido de los documentos originales, incluyendo la estrategia de recaudación de fondos para el año 2012 y el presupuesto. Envié, de forma anónima, los documentos a un grupo de periodistas y expertos que trabajan asuntos relacionados con el clima. Puedo confirmar de forma explícita, al igual que el Instituto Heartland, que los documentos que envié por correo electrónico son idénticos a los documentos que se han hecho públicos. No hice ningún cambio ni alteración en los documentos del Instituto Heartland o de la comunicación anónima original”.

Así que, si bien admite que se hizo pasar por un tercero con el fin de inducir al Centro a cuestionar su propia conducta, Gleick ha demostrado con eficacia que el Instituto Heartland ha disimulado y mentido.

Los denunciantes, entre ellos Gleick, han dado a conocer con valentía las estrategias que ya eran supuestas por la gente. Sin dejar de considerar que su acto ha sido deshonesto, es justo decir que Gleick ha asumido un gran riesgo personal – asume su responsabilidad por las acciones, y está dispuesto a pagar un precio. Por su valentía, honor, y la realización de este acto desinteresado de servicio público, merece nuestra gratitud y aplauso.

Heartland, mientras tanto, merece que pierda su carácter benéfico y esa supuesta fraternidad profesional como grupo de investigación, adquiriendo menos credibilidad, negando su propia responsabilidad por esta filtración, mintiendo sobre el origen del material y no respondiendo sobre la autenticidad de los documentos, ya que sabía eran legítimos.

http://www.desmogblog.com/whistleblower-authenticates-heartland-documents

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3 comentarios

  1. Sacado de http://plazamoyua.com/2012/02/21/cientifico-ecologista-confiesa-su-engano-peter-gleick-y-el-mundo-con-el-culo-al-aire/

    Al final era Peter Gleick, un científico más o menos oscuro especializado en medio ambiente y recursos hídricos, pero más conocido como activista del ecologismo. Lo que, como cualquiera sabe, quiere decir presunto cafre y mentiroso. Y esta vez le han pillado tan bien pillado que ha tenido que confesar. Él es la fuente de los documentos falsificados para desacreditar a los escépticos.

    Que la historia tenía toda la pinta de trampa lo sabe cualquiera menos Pedro J. y El mundo. Unos documentos – indiscretos por dar datos personales de trabajadores y asociados – completamente inocuos, junto con otro, de características completamente diferentes, que es el que pone contexto y chicha a los primeros. Tan claro como que unos son PDFs creados desde word, con los metadatos que señalan como autor a alguien que trabaja para el instituto, y tienen una redacción y composición obviamente profesional, mientras que el único que tiene morbo es un escaneado, sin ningún dato relevante asociado, y escrito por un ágrafo al que nadie le pagaría por escribir. Y para colmo creado en un ordenador que lleva el horario del Oeste, donde el Heartland no tiene ninguna oficina.

    Gleick repartió su engaño a periódicos y blogs. El primero en publicarlo fue The Guardian, pero El Mundo no se retrasó ni le hizo el menor asco a la carnada.

    Los blogs escépticos americanos tardaron nada y menos en darse cuenta de estos detalles, y en señalar que el único documento que podía resultar delicado llevaba todas las papeletas de ser un montaje. Pero nadie en The Guardian, ni en El Mundo, se preocupa por los detalles evidentes, ni mucho menos se le ocurre algo tan sencillo como hacer una llamada de teléfono al instituto al que van a acusar.

    Impresionante. ¿Pretenden ser portavoces de campañas de publicidad, y cobrar por ello al espectador? No me extraña que hayan perdido la mitad de los ingresos publicitarios desde 2007. Y que la pérdida de lectores sea tan constante como la ley de la gravedad. Porque comprar El Mundo debe ser como ir al cine, y te que encuentres con que la película son los anuncios publicitarios, apenas disimulados.

    Es difícil un caso más evidente de falta de capacidad (o vergüenza) profesional. ¿Las cuentas de los escépticos quedan al descubierto? ¿Habla de los siete millones al año del Heartland? ¿Se dan cuenta de que buena parte va a financiar cosas tan respetables y admirables como el proyecto de A. Watts para hacer accesibles y entendibles los datos de temperaturas de la NOAA? ¿Acaso piensan que, puestos a tener organizaciones que ayudan a dar aire a la información de un bando, y otro, los alarmistas ganan por algo como dos o tres órdenes de magnitud? No, jamás. Porque ya no son periodistas. Han decidido que informar honestamente no da dinero, y se han pasado al campo del activismo de causa.

    Cuando el escándalo del Climategate, Anthony Watts le exigió a Steven Mosher una prueba irrefutable de que los emails del CRU eran auténticos. Y no publicaron nada hasta que no la tuvieron. El Mundo y The Guardian, y para el caso casi toda la “profesión”, se lanzan a la piscina sin la menor prueba, con todos los indicios en contra, y sin contactar a quien acusan.

  2. He leído información en inglés sobre el caso Gleick-Heartland Institute. Lo escrito aquí tergiversa lo sucedido.

    • De acuerdo, Ramón, no ponemos en duda que existan otras versiones de lo sucedido, pero reproducimos las palabras del propio Peter Gleick y los datos de Desmogblog, que fue al lugar donde se dirigió Gleick para filtrar los documentos. Nos gustaría que resumiese aquí la otra versión de los hechos, que gustosamente la publicaremos.

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